Según las Perspectivas Petroleras Mundiales de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP), América Latina se consolidará como uno de los principales motores del crecimiento de la oferta petrolera fuera del bloque OPEP+ durante las próximas décadas. La producción regional pasaría de 7,5 millones de barriles diarios (mbd) a 9,6 mbd en 2030 y alcanzaría 11,6 mbd en 2050.

Brasil y Argentina concentrarán buena parte de esa expansión. En el caso brasileño, la producción pasaría de 3,7 mbd en 2025 a 4,4 mbd en 2030, impulsada por proyectos de aguas profundas y del presal. El país alcanzaría un máximo cercano a 5,8 mbd al inicio de la década de 2040, antes de moderarse a 5,6 mbd en 2050.

En Argentina, el desarrollo de Vaca Muerta seguirá siendo el principal motor de crecimiento. La oferta aumentaría de un millón de barriles diarios en 2025 a 1,3 millones en 2030 y llegaría a 2,1 millones en 2050. La OPEP señaló que la ampliación de la infraestructura de transporte desde la cuenca de Neuquén será determinante para sostener esa expansión.

El crecimiento de la producción regional coincidirá con una mayor demanda de hidrocarburos. El consumo de petróleo en América Latina subiría desde casi 7 mbd en 2025 hasta 9,7 mbd en 2050. A escala mundial, la demanda alcanzaría 113,3 mbd en 2030 y 124,1 mbd en 2050, frente a los 105,1 mbd previstos para 2025.

Brasil y Argentina concentrarán buena parte de la nueva y constante expansión en la región. Foto: IA/La República.

El sector petrolero latinoamericano requerirá inversiones por US$17,7 billones entre 2026 y 2050 —más de US$700.000 millones anuales— para atender las necesidades de producción, según el secretario general de la OPEP, Haitham Al Ghais. En ese escenario, Surinam se sumará al grupo de productores relevantes en 2028 con el proyecto GranMorgu, operado por TotalEnergies, que tendrá capacidad para extraer 220.000 barriles diarios. En las islas Malvinas, el proyecto Sea Lion iniciará su producción hacia 2028 con unos 50.000 barriles diarios en su primera etapa, que busca explotar cerca de 170 millones de barriles mediante una plataforma flotante de producción, almacenamiento y descarga.

Aunque el informe de la OPEP no ofrece proyecciones específicas para Venezuela, el país mantiene uno de los mayores potenciales de expansión por el tamaño de sus reservas. Su recuperación dependerá, principalmente, de la capacidad para atraer capital e incrementar la actividad operativa. Las exportaciones marítimas venezolanas ya mostraron una recuperación durante el primer semestre de 2026. Según Signal Ocean, el indicador de cargas de crudo pasó de cerca de 620.000 barriles en enero a alrededor de 1,5 millones hacia mediados de junio, lo que representó un crecimiento de 144% y seis incrementos mensuales consecutivos.

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