Las conversaciones que Estados Unidos e Irán sostienen este domingo en Suiza para alcanzar un acuerdo que ponga fin al conflicto en Oriente Medio se desarrollan bajo un clima de alta presión diplomática, marcado por advertencias cruzadas, disputas por el alto el fuego en Líbano y desacuerdos estructurales.
En medio de ese escenario, el presidente estadounidense, Donald Trump, amenazó con lanzar nuevos ataques contra Irán si Teherán no frena las acciones de Hezbolá en territorio libanés. “Si no lo hace, volveremos a atacar a Irán con mucha fuerza, como hicimos la semana pasada, o incluso con más contundencia”, escribió Trump en su red Truth Social.
La advertencia elevó la tensión en las negociaciones. El jefe negociador iraní, Mohamad Baqer Qalibaf, respondió que Estados Unidos debería “medir sus palabras” y aseguró que las fuerzas armadas de su país están preparadas para reaccionar. Por su parte, la agencia de noticias iraní Fars afirmó que las amenazas de Trump provocaron la suspensión de las conversaciones, aunque esto no ha sido confirmado por fuentes oficiales.
Las delegaciones se reúnen en Bürgenstock, cerca del lago de Lucerna, bajo la mediación de Catar y Pakistán. El vicepresidente estadounidense, JD Vance, quien lidera la representación de Washington, calificó el encuentro como histórico y aseguró que se han registrado avances para sostener la tregua en Líbano. “Lo que el presidente (Donald Trump) nos ha pedido que hagamos es pasar página y transformar nuestra relación con el pueblo iraní”, declaró Vance. El diálogo busca concretar el memorando firmado el miércoles, que establece un plazo renovable de 60 días para alcanzar un acuerdo definitivo. Ese documento contempla el cese de hostilidades en todos los frentes, aunque la República Islámica exige el fin de los bombardeos israelíes en Beirut antes de cerrar cualquier pacto. Al menos 30 personas murieron el sábado en ataques israelíes contra el este y el sur del territorio libanés. Si bien posteriormente se ordenó una pausa en los combates, Israel y Hezbolá se responsabilizan mutuamente por las violaciones del alto el fuego. El primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, advirtió que sus tropas permanecerán en el sur de Líbano “el tiempo que sea necesario”. En respuesta, el líder de Hezbolá, Naim Qasem, rechazó la creación de una zona de seguridad israelí y afirmó que la soberanía debe quedar bajo responsabilidad del Ejército libanés.
En medio de las negociaciones, otro punto de fricción es el programa nuclear iraní. Mientras Washington exige que Teherán abandone de forma permanente cualquier aspiración de fabricar armas atómicas, el presidente iraní, Masud Pezeshkian, ofrece garantías de uso pacífico. "Sin embargo, no renunciaremos a nuestro derecho al enriquecimiento, y la otra parte no tendrá más remedio que aceptar este derecho", complementó. A esto se suma la denuncia del régimen sionista, que según el portavoz del Ministerio de Exteriores, Esmail Baqai, en un video publicado por la agencia Irna, señaló que se "sigue violando su compromiso en Líbano" y advirtió que este será el principal punto de discusión en las conversaciones. Como respuesta a los ataques en Líbano, Teherán anunció el cierre del estrecho de Ormuz, aunque el Comando Central de Estados Unidos informó que 55 buques mercantes lo atravesaron sin inconvenientes.
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