El calentamiento del océano Pacífico ecuatorial, que según el Estudio Nacional del Fenómeno El Niño (ENFEN) se mantendría hasta el próximo año, ha puesto en alerta a especialistas por su posible impacto en el abastecimiento de alimentos en el Perú. La presencia simultánea del Fenómeno de El Niño Costero y del Niño global pronostica un escenario que afectaría tanto la producción agrícola como la actividad pesquera, con efectos directos sobre los precios que pagan los consumidores.

Las proyecciones del ENFEN indican que el estado de alerta por El Niño Costero se prolongaría hasta el verano de 2027, con una mayor probabilidad de presentar una magnitud fuerte entre junio y setiembre de este año. Este incremento del riesgo de lluvias intensas en varias regiones de la costa norte y centro podría generar consecuencias sobre sectores productivos clave para la economía nacional.

Las precipitaciones por encima de lo habitual suelen provocar inundaciones, deslizamientos y la proliferación de plagas en distintas zonas agrícolas. Estos eventos reducen la producción disponible y afectan el traslado de mercancías hacia los principales centros de abastecimiento. Uno de los productos más expuestos es la papa, debido a que gran parte de su producción se desarrolla en áreas susceptibles a huaicos y derrumbes. El exceso de humedad también puede perjudicar el crecimiento del cultivo y reducir los volúmenes de cosecha.

El ají amarillo figura entre los alimentos que ya muestran incrementos en algunos mercados de Lima. La menor disponibilidad del producto puede trasladarse a los precios debido a los daños que ocasionan las lluvias sobre las zonas de cultivo. La cebolla también enfrenta riesgos asociados a la acumulación de agua en los campos agrícolas. En el caso de hortalizas como el pepino y la coliflor, especialistas estiman que podrían registrarse aumentos importantes en los mercados locales si las condiciones climáticas afectan la producción.

Consecuencias en la pesca y productos importados

El Fenómeno El Niño no solo afecta la agricultura. El aumento de la temperatura del mar altera el comportamiento de especies marinas como la anchoveta, que tiende a desplazarse hacia zonas más profundas y alejadas de las áreas de captura habituales. Esto reduce los desembarques y repercute en la disponibilidad de insumos clave para la industria alimentaria, como la harina y el aceite de pescado, productos relevantes tanto para el mercado interno como para las exportaciones.

A nivel internacional, las variaciones en los costos de materias primas también son una preocupación. El Banco Central de Reserva ha advertido que episodios intensos de El Niño pueden influir en el precio de productos como el trigo y el azúcar. Estas alzas terminan trasladándose a bienes de consumo masivo que utilizan dichos insumos, como productos de panificación y bebidas procesadas.

¿Qué producción podría verse favorecida?

Sin embargo, no todos los sectores enfrentarían consecuencias negativas. El aumento de lluvias y la mayor disponibilidad de agua durante la campaña agrícola podrían beneficiar a cultivos como el arroz, el maíz amarillo duro y productos de la selva como plátano y yuca, que tendrían mejores condiciones de producción en ciertas regiones. Asimismo, la ganadería podría verse favorecida por el crecimiento de pastos en la sierra norte y central, lo que ayudaría a reducir los costos de alimentación del ganado.

El impacto económico final dependerá de la intensidad de las lluvias y de la capacidad de respuesta de la infraestructura frente a inundaciones y deslizamientos. Los daños en carreteras, canales y zonas de cultivo podrían influir significativamente en el abastecimiento de diversos alimentos.

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