Un estudio del Center for Customer Insight (CCI) de Boston Consulting Group (BCG) reveló que los medicamentos GLP-1, empleados para el control del peso y enfermedades metabólicas, están reconfigurando los hábitos de compra y la distribución del gasto en los hogares. La investigación, titulada How GLP-1 Users Are Reshaping Consumer Spending Beyond Food, encuestó a más de 1.500 usuarios en nueve mercados.
Según Alfonso Astudillo, Managing Director & Partner de BCG, “lo que vemos es un consumidor más atento a la función, con foco en proteína, fibra y porciones más cuidadas”. Los resultados muestran cambios significativos en las preferencias alimentarias: el gasto en frutas y verduras subió un 15 %, en carne y proteínas un 11 %, y en fibra y granos integrales un 10 %. En contraste, el consumo de bebidas alcohólicas y chocolate cayó un 11 % cada uno, y el de caramelos y golosinas un 14 %. Además, el 37 % de los encuestados afirmó que prioriza alimentos por sus beneficios funcionales antes que por opciones premium.
El impacto no se limita al usuario: cerca del 70 % de los encuestados aseguró que las personas con las que conviven también modificaron sus hábitos alimentarios. Al reducirse el gasto en comida dentro y fuera del hogar, los recursos se redistribuyen en tres direcciones: un tercio se destina a cubrir gastos asociados al tratamiento con GLP-1, otro tercio a ahorros e inversiones, y el resto a otras categorías de consumo.
El informe de BCG proyecta que el gasto en belleza, cuidado personal, ropa y calzado podría más que duplicarse hacia 2030, impulsado por el uso de medicamentos GLP-1. El estudio identifica cuatro perfiles de consumidores: el 41 % son “Optimizadores del estilo de vida”, enfocados en construir hábitos saludables; el 27 % son “Gestores de la enfermedad”, orientados al manejo de condiciones médicas; el 19 % son “Transformadores estéticos”, con mayor interés en belleza y cuidado personal; y el 13 % son “Comprometidos al cien por ciento”, que reorganizan varios aspectos de su vida alrededor del tratamiento.
El uso de estos fármacos no siempre es continuo. Cerca del 60 % de quienes suspendieron el tratamiento afirma que planea retomarlo, mientras que un 10 % de los usuarios activos alterna periodos de uso e interrupción. Aun así, entre el 20 % y el 40 % de los hábitos relacionados con bienestar —como la práctica de ejercicio, el consumo de suplementos y las rutinas de belleza— se mantienen incluso después de dejar el tratamiento.
Frente a estos hallazgos, BCG plantea tres líneas de acción para las empresas. Primero, adaptar los portafolios hacia productos con mayor contenido de proteína, fibra y probióticos. Segundo, incorporar el efecto que estos cambios generan en los demás integrantes del hogar. Tercero, diseñar estrategias diferenciadas para usuarios activos, personas que han pausado el tratamiento y consumidores que planean retomarlo.
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