Una red biológica de proporciones colosales yace oculta bajo bosques, praderas y zonas agrícolas de casi todo el planeta. Investigadores presentaron la primera cartografía global de los hongos micorrícicos arbusculares, estructuras subterráneas que conectan plantas y suelos. El mapa revela una infraestructura viva compuesta por aproximadamente 110 cuatrillones de kilómetros de filamentos microscópicos, una extensión que representa una fracción inmensa del sistema que sostiene la vida terrestre.
El estudio, publicado en la revista Science, detalla que estas redes cumplen un rol fundamental en la circulación de carbono y nutrientes. Los científicos estiman que cerca del 70 % de las especies vegetales mantiene una relación simbiótica con estos hongos. En ese intercambio, las plantas entregan carbono proveniente de la fotosíntesis y reciben a cambio agua y minerales esenciales para su desarrollo.
Arquitectura de red del micelio fúngico. La arquitectura micelial varía entre cepas y especies. Foto Corentin Bisot – VU Amsterdam, AMOLF; Justin Stewart – SPUN
¿Cómo se cartografió la inmensa red de hongos?
Para elaborar el mapa, la investigación reunió más de 16.000 muestras de suelos extraídas de ecosistemas diversos como desiertos, tundras, bosques y pastizales. Con ese conjunto de datos, los especialistas aplicaron modelos de aprendizaje automático que permitieron estimar la densidad de las redes en zonas donde no hubo muestreo directo.
Hongos micorrícicos bajo el microscopio en el instituto de biofísica AMOLF en Ámsterdam. Las estructuras circulares son esporas. Foto: Tomás Munita
El equipo científico, vinculado a la organización SPUN, calculó que estas redes de hongos contienen alrededor de 300 megatoneladas de carbono y transfieren al suelo cerca de 4.000 millones de toneladas de CO₂ equivalente cada año, lo que representa aproximadamente el 11 % de las emisiones humanas globales. Según los datos del estudio, estas estructuras amplían hasta 100 veces la capacidad de absorción de las raíces y aportan más del 80 % del fósforo que reciben numerosas especies vegetales. El biofísico Corentin Bisot, del instituto AMOLF, explicó que el flujo de nutrientes dentro de estas redes opera como un sistema de transporte a escala planetaria.
El trabajo incluyó el análisis de laboratorio del grupo Physics of Behavior del instituto AMOLF, donde se estudiaron más de 300.000 hifas vivas en condiciones controladas, lo que permitió ajustar la precisión de los modelos. El investigador principal, Justin Stewart, destacó la magnitud del hallazgo al señalar que “en una sola cucharada de suelo puede existir hasta diez metros de red micelial”. La colaboración también incorporó el aporte de la biología evolutiva liderada por Toby Kiers, quien subrayó que gran parte de esta biodiversidad permanece fuera de áreas protegidas. El resultado final derivó en un mapa de alta resolución que estima la distribución de estas estructuras en cada kilómetro cuadrado del planeta.
La agricultura y la falta de protección amenazan las redes subterráneas
Los científicos advierten que más del 95 % de las zonas con alta biodiversidad fúngica queda fuera de áreas de conservación. Esta situación se agrava porque las praderas, que concentran alrededor del 40 % de la biomasa fúngica mundial, figuran entre los ecosistemas menos protegidos, mientras la expansión agrícola avanza a un ritmo superior al de los bosques en varias regiones. El análisis global detectó una reducción cercana al 50 % en la densidad de redes en tierras agrícolas respecto a ecosistemas naturales, lo que preocupa a los investigadores por su posible impacto en la capacidad del suelo para almacenar carbono y mantener su fertilidad.
Merlin Sheldrake, coautor del estudio, señaló que aún existe un conocimiento limitado sobre la distribución real de estas redes y su función en los ciclos globales del planeta. Preguntas frecuentes sugeridas: ¿Cómo influyen los hongos en la fertilidad del suelo?, ¿qué relación existe entre estas redes y el cambio climático?, ¿qué regiones concentran mayor densidad de micelio?, ¿de qué forma la agricultura altera estos sistemas subterráneos?
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