En el yacimiento de Jabal al-Tayr, en Egipto, un equipo de arqueólogos egipcios identificó dos tumbas del Período Dinástico Temprano junto a enterramientos de épocas predinástica y tardía. El hallazgo, realizado por el Consejo Supremo de Antigüedades, abre nuevas líneas de estudio sobre la evolución de la arquitectura funeraria previa a la aparición de las pirámides, según destacaron las autoridades. Las pirámides fueron construidas como criptas reales para los faraones a partir de 2630–2610 a. C. Foto: Pyramids Giza El sitio funcionó como cementerio durante miles de años, de acuerdo con un comunicado del Ministerio de Antigüedades. Entre los elementos más relevantes figuran similitudes con la tumba del faraón Den en Abidos, uno de los gobernantes de la Primera Dinastía, lo que sugiere posibles conexiones entre tradiciones constructivas tempranas en distintas regiones del valle del Nilo. Una de las estructuras excavadas presenta muros con base más ancha que su parte superior, un diseño que apunta a criterios primitivos de estabilidad en la construcción. Este rasgo arquitectónico se considera relevante dentro del estudio de los primeros sistemas de edificación en piedra, anteriores al desarrollo de las grandes pirámides. Vista de las estructuras descubiertas en Jabal al-Tayr, Minya, Egipto. Foto: Ministerio de Turismo y Antigüedades de Egipto Vista de las estructuras descubiertas en Jabal al-Tayr, Minya, Egipto. Foto: Ministerio de Turismo y Antigüedades de Egipto Las evidencias aportan nuevas pruebas sobre cómo se desarrolló la arquitectura funeraria del antiguo Egipto previa a la aparición de las pirámides. Algunas partes de las tumbas sufrieron daños al extraerse los bloques de piedra, según reportó el Ministerio de Turismo y Antigüedades. Algunas partes de las tumbas sufrieron daños al extraerse los bloques de piedra. Foto: Algunas partes de las tumbas sufrieron daños al extraerse los bloques de piedra. Foto: Ministerio de Turismo y Antigüedades de Egipto

La segunda tumba, ubicada al sur de la primera, presenta un estado de conservación más completo. Su planta arquitectónica replica el esquema del primer monumento, aunque sin las mismas alteraciones causadas por la extracción posterior de materiales. En el interior del yacimiento, los arqueólogos documentaron restos de bloques reutilizados en épocas posteriores, lo que evidencia intervenciones humanas tras su construcción original. También se registraron marcas descritas como "líneas de óxido", vinculadas a técnicas antiguas de corte de piedra, y vigas de madera colocadas como refuerzo en distintas secciones del edificio.

El equipo documentó además un área de enterramientos predinásticos con cuerpos en posición flexionada y envueltos en esteras vegetales. Junto a ellos aparecen vasos cerámicos de tipo "black-topped", asociados a las fases Naqada II y Naqada III, previas a la unificación del antiguo Egipto. En el mismo sector se identificaron sepulturas del Período Tardío, tanto individuales como colectivas, algunas con restos de ataúdes de madera. Esta secuencia confirma que el lugar mantuvo un uso funerario durante distintas etapas históricas, con cambios en rituales y materiales empleados. La combinación de tumbas dinásticas, enterramientos predinásticos y estructuras posteriores convierte a Jabal al-Tayr en un punto clave para el estudio de la evolución funeraria egipcia.

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