Con menos del 5% de aprobación ciudadana, el Parlamento cierra su gestión marcada por el transfuguismo, los "mochasueldos" y reformas diseñadas para asegurar la impunidad y mantenerse en el poder.

A pocas semanas de terminar su periodo legislativo, el Congreso unicameral se despide dejando un legado cuestionable

En estos cinco años, el Congreso de la República dejó de ser un espacio de representación para convertirse en una red de coaliciones oportunistas. A punta de renuncias, cambios de camiseta y alianzas inesperadas, los parlamentarios trabajaron con menos del 5% de aprobación ciudadana, mientras cambiaban las leyes para buscar su permanencia en el poder.

Apenas habían pasado 44 días desde que los congresistas recibieron sus credenciales cuando comenzó el intercambio de bancadas. Quien inauguró esta etapa de transfuguismo fue el congresista Héctor Valer, quien dejó Renovación Popular tras tener problemas con Rafael López Aliaga. Este hecho abrió las puertas a una larga lista de renuncias que duraría incluso hasta semanas antes de que acabara este periodo parlamentario, con la renuncia de José Jerí a Somos Perú.

Se recuerda que dicho partido inició con cinco integrantes, pero poco después se unieron tres congresistas del Partido Morado: Susel Paredes, Flor Pablo y Edward Málaga. Sin embargo, esta alianza duró solo cuatro meses porque los legisladores señalaron que no compartían la misma forma de pensar.

Al mismo tiempo, en la derecha, también comenzaron las idas y vueltas. Norma Yarrow, María Córdova y Diego Bazán dejaron Renovación Popular para pasar en bloque a las filas de Avanza País en agosto del 2021. Sin embargo, tiempo después decidieron renunciar para retornar a sus orígenes en la bancada celeste.

Otro caso reciente es el de Vivian Olivos (Fuerza Popular), quien reiteró su renuncia a la bancada naranja por medio de un video en los exteriores del penal de Barbadillo, donde mostró su apoyo hacia Juntos por el Perú. Además, sostuvo haber mantenido una conversación con el expresidente Pedro Castillo, con lo que rompió con la línea de su anterior partido.

En conversación con el politólogo Carlos Fernández, este explicó que este fenómeno responde a una degradación profunda de la representación política en el país. "En un momento de crisis de las ideologías, las alianzas se dan sobre todo por intereses. Se pasan de un lado para otro, a pesar de que ideológicamente están en las antípodas. Sin embargo, a la hora de los loros, coinciden por intereses pecuniarios, intereses judiciales, una serie de intereses comunes", señaló.

Frente a este escenario, se suma la mirada de la constitucionalista María Antonieta Gonzáles, que advierte una necesidad urgente de discutir sobre el transfuguismo y delimitarlo para casos en los que sea legítimo un cambio de bancada por "afectación a la libertad de conciencia". “(...) Que no haya una claridad sobre cuáles son las lealtades a los partidos y a las mismas ideologías con las cuales tú llegas al Congreso genera coaliciones de personas que tienen intereses propios (...). Tenemos un problema de partidos que se ve reflejado en el Congreso cuando estos se terminan disolviendo y se van pasando de una bancada a otra, dependiendo de cómo puedan verse beneficiados (...). Si vemos que son una coalición de independientes, claramente esa coalición no va a durar", afirmó.

Esta pérdida de convicción ideológica reduce la gestión parlamentaria a transacciones en su mayoría individualistas y de corto plazo. Para el politólogo David Sulmont, "la experiencia del Congreso nos muestra que las etiquetas ideológicas en realidad no significan gran cosa y al final es una negociación de toma y daca".

La mayor cantidad de cambios ocurrió en el partido de gobierno de ese entonces. En 2021, Perú Libre empezó como la bancada más grande con 37 curules. Sin embargo, las discusiones internas terminaron dividiendo al grupo. Congresistas como Guillermo Bermejo, quien cumple una condena por afiliación terrorista, y Betssy Chávez, quien se mantiene bajo asilo político en la embajada de México, salieron de Perú Libre para formar Perú Democrático, mientras que un sector de legisladores, en su mayoría profesores, fundó el Bloque Magisterial, bancada que terminaría disolviéndose en julio del 2025, un año antes de culminar el periodo legislativo, tras la renuncia de varios de sus integrantes. Para el 2026, Perú Libre se quedó con solo 11.

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Cambios en las curules por fallecimiento

El mapa del hemiciclo se modificó no solo por disputas políticas, sino también por el deceso de seis legisladores. En octubre del 2021 falleció Fernando Herrera Mamani (Perú Libre). Dos años después, en septiembre del 2023, falleció Hernando Guerra García (Fuerza Popular). Durante el 2024 perdieron la vida Enrique Wong Pujada (Podemos Perú) y Hitler Saavedra Casternoque (Somos Perú). Las pérdidas continuaron en el tramo final del periodo: a inicios del 2025 falleció Lucinda Vásquez Vela (Juntos por el Perú - Voces del Pueblo - Bloque Magisterial), y Carlos Anderson Ramírez (no agrupado) murió a finales de ese mismo año.

Destituciones y sustituciones

Además de las muertes, el Parlamento se reconfiguró por renuncias, procesos judiciales y la llegada de accesitarios. De los 130 congresistas que deberían legislar, el Congreso terminará con 129, debido a que Bermejo cumple una condena de 15 años de prisión efectiva. Un cambio notable ocurrió con José Jerí, quien llegó como accesitario de Martín Vizcarra y terminó asumiendo la presidencia de la República durante poco más de cuatro meses, pues fue vacado por tráfico de influencias.

También hubo sustituciones por razones penales: el legislador Freddy Díaz fue retirado del cargo tras ser condenado por violación sexual y fue reemplazado por Nelcy Heidinger. Los fallecimientos alteraron la composición: Fernando Rospigliosi, por ejemplo, ingresó oficialmente al Congreso como reemplazo del fallecido Hernando Guerra García y escaló hasta convertirse en presidente del Congreso.

Aliados inesperados por conveniencia

Con el tiempo, las diferencias entre izquierda y derecha quedaron de lado. Bancadas conservadoras como Fuerza Popular, Renovación Popular y Avanza País terminaron pactando con facciones de izquierda como Perú Libre, el Bloque Magisterial, Somos Perú y Acción Popular. "No son alianzas, son coaliciones oportunistas. Porque una alianza es una cuestión un poco más estable a partir de puntos de acuerdo en común. Acá no hay puntos de acuerdo de mediano plazo, por lo menos, sino que son cosas oportunistas, muy puntuales. Entonces, más que alianzas, uno podría llamarlas coaliciones oportunistas", sostiene Sulmont.

El ejemplo más claro de este pacto se dio con el informe que recomendaba inhabilitar por 10 años a los miembros de la Junta Nacional de Justicia (JNJ). En la Comisión Permanente, los bloques de Fuerza Popular y Perú Libre votaron a favor de la destitución. A ellos se unieron los votos de Renovación Popular y Somos Perú, además del respaldo parcial de Avanza País a través de Patricia Chirinos, Norma Yarrow y Diego Bazán, y de Alianza para el Progreso con el voto de Lady Camones, con la idea de controlar los organismos encargados de nombrar y procesar a jueces, fiscales y jefes del sistema electoral. "Ya lo hemos visto con la Fiscalía, ahí puede tener menos contrapesos. Y ahí puede tener más impunidad en términos de cómo gobierna", señaló Sulmont.

Del mismo modo, las bancadas mayoritarias del Congreso eligen a los miembros del Tribunal Constitucional, pero luego este mismo tribunal emite fallos que archivan investigaciones por lavado de activos contra Keiko Fujimori, candidata a la presidencia. Frente a la aprobación de normas polémicas como la Ley 32108 o la Ley Soto —cuestionadas por debilitar la lucha contra el crimen organizado en lugar de frenarlo—, el abogado constitucionalista Heber Campos menciona que el nuevo Congreso no puede desentenderse de dichas leyes, sino que hereda la obligación jurídica y ética de reestructurarlas para responder a la ciudadanía. "El nuevo Congreso tiene la responsabilidad de revisar aquellas normas que han sido fuertemente cuestionadas por distintos sectores del país. Necesitamos contar con leyes que garanticen las mejores condiciones posibles para luchar contra la delincuencia y el crimen organizado; sobre todo ahora, en que dicha agenda constituye la prioridad número uno del país", concluyó.

El escándalo de los “mochasueldos”

El periodo 2021-2026 será recordado por las denuncias contra más de una decena de congresistas que, bajo amenaza de despido, obligaban a su personal a entregar un porcentaje de sus salarios para pagar deudas, campañas políticas o caprichos del momento. Entre los casos más conocidos estuvieron María Cordero Jon Tay, Rocío Torres, Magaly Ruiz, Katy Ugarte, Edgar Tello, Heidy Juárez y Marleny Portero. A semanas de terminar el mandato, apareció un nuevo caso: la congresista Ariana Orué (Lealtad Nacional) fue denunciada por sus trabajadores tras hacerles pagar sus gastos de campaña y la compra de un iPhone 16 Pro. Orué pretendió mantenerse en el poder postulando como diputada por Podemos Perú, pero no pasó la valla.

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El regreso a la bicameralidad y la reelección

A inicios del 2024, el Pleno del Congreso aprobó el regreso a la bicameralidad e incluyó en la reforma constitucional la reelección parlamentaria inmediata, cambiando lo aprobado en el referéndum de 2018, donde el 85% de los peruanos votó en contra. Esta reforma fue cuestionada por sus verdaderas motivaciones. Fernández advirtió que responde mayormente a una estrategia de blindaje: "Esta unión entre Fuerza Popular, Acción Popular, Somos Perú, Avanza País, Renovación Popular, Perú Libre, etc., han hecho una reingeniería constitucional y electoral para poder controlar el poder del Congreso. Lo han hecho a su imagen y semejanza, de acuerdo a sus intereses, para poder tener una mayoría y poder aprobar las leyes que garanticen la impunidad, en última instancia, de sus correlacionados".

Más allá de las intenciones políticas, contar con dos cámaras no asegura una mejor gestión. La abogada constitucionalista Alexandra Ames resalta la importancia de acompañar el Congreso con personas capacitadas: "No importa si tenemos una cámara, dos, tres o diez, siempre vamos a tener congresistas que no estén debidamente capacitados para hacer un análisis técnico sobre el funcionamiento de las normas. Si no se conoce cómo una norma puede cambiar o mejorar un servicio público, y solamente si los congresistas se limitan a proclamar leyes populistas o simbólicas, el hecho de que haya dos cámaras no va a tener ningún efecto". Ames critica la ausencia de meritocracia en el Parlamento y el amparo de los congresistas en su derecho a ser elegidos: "[Ser elegido] es un derecho político constitucional que tenemos todos los ciudadanos. Pero ese derecho no es suficiente como para legitimar proyectos de ley que no funcionan o que dañan a la sociedad. El deber de todo congresista, sea senador o diputado, es rodearse de técnicos competentes desde la meritocracia y no rodearse de gente que solo sean allegados a ellos sin ninguna experiencia en la elaboración de leyes".

Con las nuevas leyes electorales vigentes, la mayoría de los congresistas del periodo 2021-2026 quiso asegurar su estadía en el poder. Muchos, pese a tener investigaciones en curso, buscaron postular al nuevo Senado o a la Cámara de Diputados para mantener su inmunidad parlamentaria. Otros usaron sus partidos para postular a la presidencia de la República.

El fracaso de la reelección para algunos

En la carrera por la presidencia fracasaron José Williams (Avanza País), José Luna Gálvez (Podemos Perú) y Roberto Chiabra (Unidad Nacional). Paralelamente, la lista de quienes quedaron fuera del Senado es extensa: Jorge Montoya (Sí Creo), Guido Bellido (Podemos Perú), Isabel Cortez y Nieves Limachi por Perú Primero, Óscar Zea y Katy Ugarte por Progresemos, Héctor Valer, Jorge Morante y Elizabeth Medina por Somos Perú. María Agüero y Kelly Portalatino por Perú Libre, así como los expresidentes del Parlamento Lady Camones y Eduardo Salhuana por Alianza para el Progreso. Además, Rosselli Amuruz (Avanza País) no logró llegar al Parlamento Andino.

El Congreso unicameral 2021-2026 cierra su gestión con un saldo de democracia debilitada y alta desaprobación, según el análisis final. Las bancadas priorizaron los acuerdos políticos internos sobre las demandas ciudadanas, dejando un poder fraccionado, camaleónico y con silencios selectivos frente a normas exprés que favorecen la impunidad. En ese contexto, la ciudadanía impidió la reelección de figuras como Adriana Tudela, Alejandro Cavero (ambos de Avanza País), Sigrid Bazán (Venceremos), Edward Málaga (País para Todos), Carlos Zeballos Madariaga y Alex Flores (Cooperación Popular), Alejandro Soto (APP), así como Edgar Tello, Francis Paredes y Heidy Juárez (Podemos Perú).

Las cifras finales del Parlamento reflejan el resultado de tantas divisiones. Fuerza Popular terminó como el grupo mayoritario con 20 curules, seguido por Alianza para el Progreso con 17. Aparecieron nuevos grupos como Lealtad Nacional con 10 curules, y agrupaciones como Bancada Socialista, Bloque Democrático Popular y Honor y Democracia con cinco curules cada una. Además, los congresistas no agrupados subieron de tres a 11.

Pese al rechazo electoral a varios de sus miembros, un grupo de políticos del Congreso saliente logró asegurar su continuidad inmediata dentro del nuevo sistema bicameral. Al nuevo Senado consiguieron ingresar 13 legisladores: Patricia Juárez, Martha Moyano, Alejandro Aguinaga, Víctor Flores, David Jiménez, Héctor Ventura, Nilza Chacón, Alejandro Muñante, Jaime Quito, Ruth Luque, Víctor Cutipa, Milagros Aguayo y Silvana Robles. Por su parte, la nueva Cámara de Diputados contará con rostros conocidos: Norma Yarrow, Rosangella Barbarán, Auristela Obando, Luis Alegría, Mery Infantes y Edwin Espinoza.

Frente a los intentos de contención del transfuguismo, la abogada constitucionalista María Antonieta Gonzáles señala que ese fenómeno ya cuenta con sanciones. "Los nuevos reglamentos que han sido aprobados, tanto para el Senado como para Diputados, ya establecen una serie de sanciones. Te permite solamente un cambio en toda la legislatura; de lo contrario, si quieres volver a renunciar pasas a un grupo mixto, donde no tienes equipo, no puedes participar en presidencias de comisiones, entre otras sanciones”, explica.

De cara al nuevo escenario bicameral, existe incertidumbre sobre el comportamiento de los nuevos cuadros políticos. Sin embargo, el fraccionamiento de los partidos debería representar un equilibrio de poderes y mayor debate. Para el politólogo Carlos Fernández, cabe la posibilidad de que haya un contrapeso. "Si todos se mantuvieran en su bancada, yo creo que podría surgir una oposición. Entonces, va a haber un juego político, va a haber negociación. Si hay que rescatar algo positivo, los dos bandos [partidos de derecha e izquierda] no van a poder tener las manos libres, van a tener que negociar", afirma.

Fernández añade que los cuestionamientos a este Parlamento saliente dejan a la siguiente gestión una suerte de valla mínima, por lo que es difícil que empeore en comparación con este Congreso unicameral. "Nadie espera un súper Congreso, no hay ilusión, no hay esperanza. Entonces tampoco va a haber desilusión; si sale un mal Congreso (...) la gente ya no espera mucho. El último Congreso ha sido tan malo que es difícil que haya uno peor. Siempre es posible, por supuesto, pero es difícil”, concluye.

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