DEMANDA. Ecuador se convirtió en 2024 en el tercer exportador mundial de rosas, con más de 2 mil millones de unidades vendidas al año.

Detrás del millonario negocio de monocultivo que en 2024 convirtió a Ecuador en el tercer exportador mundial de rosas —con más de 2 mil millones de unidades vendidas al año— se esconde el uso intensivo de agroquímicos y pesticidas para cumplir con los estándares estéticos de los mercados internacionales. La industria de la rosa, consolidada como un motor financiero en el país, ha generado denuncias de trabajadores del sector que reportan intoxicaciones y enfermedades cutáneas por la exposición directa a estos insumos nocivos. Muchos de estos productos químicos están prohibidos en la Unión Europea, lo que agrava la situación laboral en las plantaciones ecuatorianas.

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