Más de tres décadas después de haber sido retirado del servicio, el USS Long Beach, el primer buque de combate de superficie con propulsión nuclear del mundo, enfrenta su etapa final de desmantelamiento. La Marina de Estados Unidos ya ha comenzado la búsqueda de empresas especializadas para ejecutar este proceso, que incluye el transporte, la desmilitarización y el reciclaje de su estructura, una tarea que representa un desafío técnico por la tecnología que incorporó durante décadas.

El histórico crucero, que entró en servicio en 1961 y participó en conflictos como la Guerra de Vietnam y la Operación Tormenta del Desierto, permanece desde 1995 en el astillero naval de Puget Sound, en el estado de Washington. Debido a su innovadora tecnología nuclear, el buque requiere procedimientos especiales para su desmilitarización y reciclaje, lo que evidencia la dificultad de eliminar un navío que marcó un hito en la historia naval.

La Marina de EE.UU. avanza en el desmantelamiento del USS Long Beach, el primer crucero de propulsión nuclear, tras más de 30 años fuera de servicio. El histórico crucero, que sirvió desde 1961 y participó en conflictos bélicos, requiere procedimientos especiales para su desmilitarización y reciclaje debido a su innovadora tecnología nuclear.

La Marina estadounidense ha dado un nuevo paso para poner fin a la historia de esta embarcación, que sirvió desde 1961 y que, tras más de 30 años fuera de servicio, se encuentra en la fase definitiva de su eliminación.

El desmantelamiento del USS Long Beach es especialmente complejo debido a su planta nuclear. Aunque sus dos reactores fueron descargados hace años, la estructura exige procedimientos especiales para garantizar la seguridad radiológica durante el transporte, la desmilitarización y el reciclaje de los materiales. Esta será apenas la segunda vez que la Marina estadounidense recurra a un astillero comercial para desmantelar un buque de guerra de propulsión nuclear; el proceso previo fue con el portaaviones USS Enterprise.

Botado en 1959, el USS Long Beach revolucionó la ingeniería naval al convertirse en el primer crucero de superficie impulsado por reactores nucleares. Gracias a esa tecnología, podía operar largos periodos sin reabastecimiento de combustible, una capacidad que transformó la estrategia marítima de la Guerra Fría. Pese a que se evaluó conservarlo como patrimonio histórico, el buque no cumplió los requisitos necesarios.

Pese a la evaluación para conservarlo como patrimonio histórico, el USS Long Beach no cumplió los requisitos necesarios. lr.pe

¿Por qué la Marina decidió no conservar el USS Long Beach?

Pese a que la Marina evaluó preservar el USS Long Beach como patrimonio histórico, una Evaluación Histórica de Buques Navales determinó que la embarcación ya no cumplía con los requisitos para ingresar al Registro Nacional de Lugares Históricos de Estados Unidos. El informe señaló que, desde la década de 1990, se retiraron la superestructura, el armamento principal y las secciones de proa y popa, por lo que el casco perdió la apariencia característica de un buque de guerra estadounidense del siglo XX. Sin esos elementos, el barco ya no conserva el valor histórico necesario para su preservación.

Tras un periodo de consultas públicas que no recibió objeciones, la Marina ha programado para los días 24 y 25 de junio una jornada informativa en Washington D. C., dirigida a las empresas interesadas en el contrato de desmantelamiento. De esta manera, el USS Long Beach, pionero de la propulsión nuclear naval y con más de 30 años de servicio, se encamina hacia el final definitivo de su historia.

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