La inversión privada en el Perú cerraría el 2026 con un crecimiento del 12.5%, lo que representaría su mayor nivel en los últimos 14 años, excluyendo el rebote de 2021 tras la pandemia del covid-19 (en 2012 se registró un avance de 15.6%). Así lo proyectó el Banco Central de Reserva del Perú (BCRP), que atribuye este dinamismo a una combinación de factores externos e internos.

El presidente del BCRP, Julio Velarde, explicó que el crecimiento responde a una demanda interna “sumamente fuerte” y a un consumo “algo más robusto del que proyectábamos antes”. En el primer trimestre de este año, la inversión privada ya había crecido más del 13%, y según Velarde, “las cifras de importaciones de capital y de construcción en abril y mayo reflejan que el crecimiento [del indicador] en esos dos meses estaría más cerca del 15%”.

Durante la presentación del Programa Monetario, en la segunda semana de junio, el BCRP adelantó que las importaciones de bienes de consumo duradero crecieron 38.1% entre abril y mayo, mientras que las de bienes de capital se dispararon un 24.6% en el mismo periodo. Para el primer semestre, el Instituto Peruano de Economía (IPE) ya había adelantado a Gestión que la inversión privada continuaba su crecimiento a doble dígito y que el reto estaba en “cuidar” esta tendencia en medio de un cambio de Gobierno.

Importación de bienes de capital. * La información de mayo es preliminar. Fuente: SUNAT, INEI y BCRP. De acuerdo cpn el BCRP,  la inversión privada cerrará el año con un crecimiento del 12.5%. El mayor dinamismo de la inversión privada en 2026 se concentraría en el segmento no residencial, que crecería 15,8%. Dentro de este, la inversión minera avanzaría 11% y la no minera alcanzaría un 16,7%. Aunque la proyección para el sector minero se moderó respecto a estimaciones previas, la expectativa se mantiene alta gracias a un escenario de términos de intercambio favorables. “Son los precios más altos de los últimos 76 años y están dando un impulso fuertísimo a nuestras exportaciones”, señaló Velarde, en referencia al alza de minerales como el cobre. En cuanto a la inversión no minera no residencial —que abarca maquinaria, infraestructura, construcción y tecnología—, la mejora responde a una mayor actividad en sectores ligados al mercado interno. Los indicadores adelantados ya reflejan esa tendencia: el consumo interno de cemento crece más de 11% y las importaciones de bienes de capital registran incrementos cercanos al 25%. Guadalupe Gamboa

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