Desde el corazón de la Redacción de Trome, en el Centro Histórico de Lima, este Búho escribe para celebrar un hito: 25 años, un cuarto de siglo. Es una verdadera hazaña periodística en tiempos donde el smartphone predomina y el papel resiste. A pesar de la modernización y los avances tecnológicos, el misticismo arde en esta sala. Lo noto cuando veo a mis jóvenes colegas llegar con sus notas, sentarse frente a sus computadoras y escribir con el apuro que la hora de cierre exige. Y hay otros, más jovencitos aún, concentrados en sus celulares editando videos que en segundos se suben a todas las redes sociales del diario.

El periodismo, sin importar dónde se haga, debe cumplir con las exigencias básicas: veracidad. Ellos lo saben, y quienes estamos un poco más de años en este oficio nos encargamos de guiarlos. Esta Redacción también es una escuelita, porque el periodismo se aprende sobre la marcha, caminando la calle, ensuciándose los zapatos, entre carajeadas y bares. Llegar a los hogares peruanos es un honor, pero sobre todo una responsabilidad que hemos asumido desde nuestra primera edición.

Es increíble cómo han pasado los años. Pareciera que fue ayer cuando, en el 2001, el eterno Bernardo Roca Rey convocó al director del diario, Carlos Espinoza Olcay, ‘Carlao’, para encargarle la dirección del tabloide. ‘Será un diario popular, independiente y con opinión’, dijo Bernardo. ‘Tiene que ingresar al hogar, llegar a la familia. Esa será nuestra conexión con las mujeres’, le respondió ‘Carlao’. Hoy las exigencias son digitales, marcadas por un auge incontenible de la inteligencia artificial. Las noticias deben llegar al instante y esa condición también ha permitido la propagación, cada vez más creíble y realista, de las noticias falsas como acaba de suceder con la ‘muerte’ del padre de Lionel Messi, difundida en un programa de streaming.

Actualmente, el medio cuenta con más de nueve millones de seguidores en todas las plataformas digitales, fruto de haber “pisado el acelerador para pasar de ser un medio tradicional a un medio que tenga presencia en las redes sociales”. Sin embargo, como lo recordó un maestro ya fallecido, “el periodista, por esencia, es un curioso”, o como parafraseaba Julio Ramón Ribeyro, ‘un eterno aprendiz’. Los libros, el cine y la música son herramientas fundamentales para un reportero, pues no solo amplían el léxico, sino que permiten contar mejores historias. Gay Talese, autor de ‘Honrarás a tu padre’ y padre del Nuevo Periodismo, aconsejaba a los jóvenes periodistas que “lean ficción (…) que lean a los grandes escritores, a los rusos, a los franceses, españoles. Lean escritores de ficción, poetas o ensayistas”.

Así se inició esta trayectoria: con libros, sin Google, smartphone ni internet. Los periodistas se sumergían en archivos polvorientos para conseguir los datos, recorrían las calles, pisaban barro y subían cerros. La investigación se hacía sobre la marcha, sin facilidades. Los colegas más jóvenes se ríen cuando este ‘tío’ les cuenta que se sentaba ante una vieja máquina de escribir Remington, que había aprendido a armar y desarmar en la universidad. Había que rogar que tuviera buenas cintas, y luego buscar carillas y papel carbón para redactar las notas.

El diario trabajó entre bombazos y apagones de Sendero Luminoso, pero logró romper récords históricos jamás vistos en el periodismo peruano. Trome cambió el concepto del diario popular en el Perú al ingresar al hogar con páginas para la mujer, los estudiantes, los emprendedores, deportes y espectáculos, creciendo junto a la clase media peruana. Este fenómeno fue estudiado hasta en la prestigiosa Universidad de Harvard como sinónimo de éxito. Llegamos con un lenguaje sencillo y cercano, aunque no por eso menos riguroso o light; todo lo contrario, nuestro equipo es exigente con cada publicación en papel o web. “Solo sobreviven los que se adaptan”, dicen, y este diario resiste y persiste en su única función: llevar información de calidad para la familia peruana, ahora en todas las plataformas. Gracias por su preferencia. Apago el televisor.

Leer artículo completo en trome.com →