Un análisis de fósiles hallados en Illinois, Estados Unidos, con una antigüedad cercana a los 300 millones de años, pone en duda una de las teorías más aceptadas sobre la evolución de los vertebrados. Según el estudio, publicado en la revista Science, algunos de los primeros animales que conquistaron la tierra firme no habrían pasado por una etapa juvenil similar a la de los anfibios modernos.

La investigación estuvo a cargo de los paleontólogos Jason Pardo y Arjan Mann, del Field Museum de Chicago. Los especialistas examinaron ejemplares del yacimiento de Mazon Creek, un depósito fósil reconocido mundialmente por la excepcional conservación de tejidos blandos y organismos pequeños. En concreto, se centraron en crías de embolómeros, un grupo de depredadores de aspecto similar al de los cocodrilos que merodeaban por ríos, lagos y pantanos entre hace 350 y 280 millones de años. En la edad adulta, estos tetrápodos podían superar los tres metros de longitud, pero los ejemplares analizados apenas alcanzaban unos pocos centímetros.

El estudio sugiere que los primeros tetrápodos crecían de forma directa, sin una metamorfosis como la de los anfibios. Foto: Gabriel Ugueto

El hallazgo sugiere que estos primeros vertebrados terrestres crecían de forma directa, sin una metamorfosis como la que caracteriza a los anfibios actuales. De esta manera, los fósiles de Illinois desafían una idea evolutiva largamente sostenida sobre el desarrollo de los primeros animales que salieron del agua.

Los investigadores estudiaron fósiles excepcionalmente bien conservados procedentes de Mazon Creek, Illinois. Foto: Arjan Mann

Los investigadores estudiaron fósiles excepcionalmente bien conservados procedentes de Mazon Creek, Illinois. Foto: Arjan Mann

El análisis de estos restos, a pesar de su reducido tamaño, reveló detalles anatómicos que desafían hipótesis aceptadas durante décadas. Jason Pardo explicó que la comunidad científica asumió por mucho tiempo que los primeros vertebrados terrestres crecían como los anfibios actuales, pero los nuevos datos no respaldan esa interpretación. El estudio encontró que las crías de embolómeros carecían de rasgos típicos de renacuajos, como branquias externas. Incluso en especies que experimentaban cambios importantes hasta la adultez, no se identificaron señales de una metamorfosis comparable a la de ranas y salamandras modernas. "Analizamos varias especies que representan distintas etapas de la transición entre peces y tetrápodos, y ninguna presenta algo parecido a un renacuajo", señaló Pardo. Para los autores, este patrón sugiere que los ciclos de vida de estos animales primitivos se asemejaban más a los de los peces o mamíferos que a los de los anfibios actuales.

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