Desde que llegó a Lima en 2008, Lesme Jorge del Toro, un cubano de 91 años, se ha ganado el apodo de ‘abuelito inventor’ por las decenas de creaciones que ocupan cada espacio de su vivienda. “Vivo aquí hace 18 años y siempre digo que llegué al paraíso. Vine a acompañar a mis hijos y me enamoré de la gente, la gastronomía y el clima”, cuenta quien fue bautizado en Cuba y hoy es reconocido por su ingenio en la capital peruana.
Su talento, sin embargo, no nació en Lima. “Lo hago desde siempre. La mayoría de los recuerdos de mi infancia están relacionados con darle vida a las cosas que me rodeaban”, afirma. En La Habana, cuando era pequeño, mientras sus amigos lo invitaban a jugar pelota, él prefería recoger objetos del suelo para construir todo lo que imaginaba. Su primer invento fue un submarino con el que se aventuró en el mar: “Felizmente, logré salir a tiempo antes de ahogarme”, recuerda entre risas.
Hoy, en su casa limeña, acumula alrededor de 20 inventos, aunque ha tenido que regalar y botar varios por falta de espacio. “Uy, ya no tengo ni espacio, ja, ja, ja. Ahora conservo como 20; he tenido que regalar y botar varios porque ya no entraban”, explica. Su colección incluye desde piezas inspiradas en el fútbol peruano hasta objetos utilitarios para facilitar las tareas diarias. “¿Necesitan algo? Él puede hacerlo”, se lee en su historia.
Su primer invento en Lima estuvo dedicado a Paolo Guerrero. “Cuando llegué, Paolo Guerrero atravesaba uno de los mejores momentos de su carrera y todos gritaban su nombre. Entonces me inspiré en él para crear un bastón con su cara y cuerpo que simulaba patear una pelota”, relata el ‘abuelito inventor’, que a sus 91 años sigue recorriendo la vida a paso firme, transformando lo convencional en extraordinario.
Lesme Jorge del Toro, de 91 años, asegura que su secreto para mantener una vitalidad envidiable es que su cerebro “está trabajando las 24 horas del día”. “A veces le digo que me deje tranquilo por las noches, porque todo lo que veo ya me hace imaginar un nuevo invento”, confiesa. Aunque no ha estudiado formalmente para potenciar su talento —“siempre que lo digo la gente se sorprende”, admite—, quienes lo conocen en el mercado le dicen que “debería estar trabajando en la NASA”.
Entre sus creaciones más laboriosas, el ‘abuelito inventor’ dedicó varios años a una máquina para fabricar vasos de raspadilla. Con el tiempo sumó muchas más para distintos rubros, como una expendedora de mascarillas durante la pandemia de Covid-19. Su meta es crear objetos útiles para trabajadores: tiene máquinas que ayudan con las ventas, recogedores especiales para obreros de limpieza pública y artículos curiosos, como una vaca lechera que saluda a todos los que visitan su casa.
Para difundir sus proyectos, su nieto es un gran apoyo: publica los videos en redes sociales para que más personas lo conozcan. Quienes deseen contribuir con su trabajo pueden ubicarlo en su TikTok: @inventorlesmedeltoro.
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