El Poder Judicial ha archivado el denominado Caso Cocteles, una investigación que, según el autor, constituyó “persecución política pura” contra Keiko Fujimori y decenas de personas. Durante años, el expulsado fiscal José Domingo Pérez, junto a los jueces Richard Concepción Carhuancho y Víctor Zúñiga, llevaron adelante lo que califica como una “investigación absurda”. En cualquier país civilizado, sostiene, estos operadores de justicia “tendrían que asumir las consecuencias de sus malas acciones”.

Pérez, lejos de actuar como un fiscal imparcial, se mostró en la última campaña electoral al lado de la izquierda más extrema, personificada por Roberto Sánchez y Antauro Humala, y asumió la defensa del golpista Pedro Castillo, a quien llama “preso político”. El autor cuestiona si alguien puede afirmar que este sujeto era un magistrado que trabajaba “con pulcritud e idoneidad, y la ley en la mano”.

Los jueces Concepción Carhuancho y Zúñiga comparten la misma responsabilidad. Concepción Carhuancho, “siempre tan dispuesto a dar órdenes de prisión preventiva que luego eran revocadas en instancias superiores”, y Zúñiga, quien aceptó que el “mamarracho de acusación” elaborada por Pérez —devuelta para correcciones por sus graves deficiencias— finalmente fuera admitida a juicio oral, pese a que no existía delito por recibir aportes de campaña.

La persecución no se limitó a Fujimori y su círculo cercano: apuntó contra ciudadanos que no habían cometido delito alguno. Algunos fueron privados de su libertad, otros sufrieron embargos de sus bienes y tuvieron que desembolsar sumas millonarias en abogados durante años, mientras su vida personal y familiar se convertía en un infierno. Todo por culpa de Pérez y compañía, quienes, como cualquier funcionario público, deberían asumir sus responsabilidades administrativas y penales.

Ahora Pérez, tras ser echado por la puerta falsa del Ministerio Público, asume un rol abiertamente político y se presenta como “víctima” y “perseguido” (¿recuerdan cuando andaba con chaleco antibalas y denunciaba a periodistas que lo esperaban en la puerta de su casa?). Pero más allá del show al que nos tiene acostumbrados, la ley debe actuar contra este caballero y los dos jueces mencionados, que tanto daño han causado a la justicia y a la lucha contra la corrupción en el Perú.

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