En el trimestre móvil marzo - mayo, los puestos de trabajo en Perú aumentaron 6.7% respecto al mismo periodo del año anterior, sumando un total de 5.9 millones. Según el Instituto Peruano de Economía (IPE), si se excluye la recuperación posterior a la pandemia del 2021 y 2022, esta es la mayor tasa registrada incluso desde el 2010.

El empleo adecuado —considerado de “calidad”— se aceleró aún más: creció 9.6% en el mismo trimestre móvil, alcanzando cerca de 3.9 millones de personas. Esto significa que seis de cada diez integrantes de la población económicamente activa (PEA) tienen un empleo de calidad, una proporción que supera los niveles observados hace dos años, cuando la tasa se ubicaba por debajo del 60%, indicó Paola Herrera, economista del IPE.

Detrás de esta mejora, explicó la especialista, se encuentra el dinamismo económico del último año, especialmente en sectores intensivos en mano de obra como construcción (9.6%), comercio (22.6%) y servicios (6.1%). Estos indicadores se mantuvieron incluso pese a la incertidumbre electoral, que no llegó a afectar significativamente las decisiones de inversión, señaló Giacomo Puccio, economista e investigador de la Red de Estudios para el Desarrollo (REDES).

“Si bien ha habido incertidumbre, esta no ha tenido un pico como en oportunidades anteriores. Para este proceso electoral, no ha sido tal como para frenar las inversiones o generar una mayor percepción de riesgo en el país”, refirió Puccio.

A su vez, Miguel Jaramillo, investigador del Grupo de Análisis para el Desarrollo (GRADE), destacó que también empiezan a observarse señales positivas en el empleo juvenil. Según explicó, la salida de jóvenes de la fuerza laboral que se observó en años anteriores parece estar moderándose. “Estamos viendo, de forma muy tímida en el primer semestre, que la salida de jóvenes del mercado laboral se está deteniendo. La PEA juvenil está creciendo, a diferencia del año pasado, y eso también trae más oportunidades”, sostuvo.

El empleo adecuado se aceleró y suma 3 millones 868 mil trabajadores. (Imagen: INEI)

Subempleo también avanza, ¿sigue siendo un riesgo?

En Lima, tres de cada diez trabajadores están en condiciones laborales de baja calidad, una tendencia que se ha intensificado desde inicios de 2025. Aunque el subempleo retrocedió durante el año pasado, ahora vuelve a crecer: entre marzo y mayo, el subempleo total aumentó en promedio 1.5%, alcanzando los 2.01 millones de personas con insuficiencia de horas o bajos ingresos. De ese total, casi 1.7 millones de limeños perciben ingresos por debajo del umbral considerado adecuado, lo que afecta a más de una cuarta parte de la fuerza laboral y limita su capacidad adquisitiva.

El subempleo por ingresos es el que más pesa. Se trata de trabajadores que laboran 35 o más horas semanales, pero ganan menos del Ingreso Mínimo Referencial estimado por el INEI, que a marzo ascendió a S/ 1,305.99. “El grueso de subempleados en la capital están justamente en ese grupo por ingresos, que también está asociado a la informalidad. Muchas veces los empleados informales no tienen contrato, no tienen beneficios laborales y eso se ve también aplicando su nivel de ingreso”, señaló Jaramillo.

Si bien en estos meses se redujo la cantidad de personas que trabajan menos de 35 horas a la semana y desean trabajar más, aumentó en 2% el número de empleados cuyos ingresos no cubren una canasta mínima de consumo. Para Herrera, del IPE, este incremento sería un efecto temporal vinculado a la inflación registrada durante parte del año. “No hay una tendencia clara de que vaya a cambiar la figura del empleo impulsada por el empleo adecuado. El aumento del subempleo por ingresos se debió principalmente al impacto de la inflación entre marzo y abril, afectado por el incidente con el ducto de Camisea y los precios de combustibles. Esto redujo la capacidad de compra de los salarios, haciendo que trabajadores que estaban cerca del umbral pasaran a ser considerados subempleados”, explicó.

En promedio el subempleo total creció en 1.5% entre marzo y mayo, alcanzado los 2.01 millones empleados con insuficiencia de horas trabajadas o con bajos ingresos. | Fotos: Britanie Arroyo / @photo.gec

¿Qué se espera para los próximos meses?

Para los próximos meses, las perspectivas del mercado laboral se mantienen relativamente favorables, según los especialistas. Desde el IPE estiman que el empleo adecuado seguirá dinamizándose gracias al crecimiento económico registrado en los primeros meses del año. Sin embargo, advierten que el subempleo podría avanzar de forma lenta debido a la alta informalidad que caracteriza a la economía peruana. Un factor que elevaría el número de empleados con bajos ingresos sería una mayor alza de precios. “Si la inflación se mantiene persistentemente en niveles elevados, eso podría hacer que haya un aumento en este tipo de subempleo. Pero, sería un tema de precios. […] Recién sería una señal negativa o que nos alerte si se ve un aceleramiento del subempleo y una desaceleración clara del empleo adecuado”, sostuvo la economista.

Por su parte, Puccio coincidió en que la tendencia positiva continuaría, pero recordó que existen riesgos asociados a factores climáticos y geopolíticos. “Hay riesgos que jugarían en contra: el tema climático en la costa norte, que afecta la agricultura y la pesca, y la vulnerabilidad ante choques externos como el precio del petróleo. Sin embargo, el consenso es que habrá crecimiento económico, por lo que deberíamos mantener la tendencia de mejora gradual en la calidad del empleo”, sostuvo. Ante ello, Jaramillo resaltó que la evolución del empleo dependerá en gran medida de la capacidad de la economía para sostener el ciclo de inversión observado durante el último año.

El empleo adecuado se aceleró en este trimestre móvil al crecer 9.6% respecto al mismo periodo del año pasado. Foto: INEI.

Lo que esperan del próximo gobierno

A pocas semanas del cambio de gobierno, los especialistas coinciden en que una de las principales medidas para consolidar la mejora del mercado laboral será generar condiciones favorables para la inversión privada y elevar la productividad.

Para Herrera, la clave estará en la postura frente a la inversión privada. “Los sectores que crean empleo de calidad, como construcción, manufactura e industria, necesitan reglas claras y certeza de que no habrá cambios que les afecten. Esto ayudaría a los indicadores de confianza empresarial”, señaló. En esa línea, Jaramillo coincidió en la necesidad de enfocar medidas para los jóvenes, dado el peso que tienen para impulsar el empleo de calidad. “Si los jóvenes se integran al mercado laboral formal, veremos mejoras inmediatas en los indicadores de empleo adecuado, porque estarían ligados a un salario mínimo y beneficios sociales que en el sector informal no tienen”, indicó.

Se estima que hay 140 mil jóvenes que han dejado de trabajar frente a lo que se tenía en niveles prepandemia, por lo que Herrera consideró necesario implementar políticas focalizadas para grupos con mayores dificultades de inserción laboral. Puccio, por su parte, sostuvo que la agenda laboral del próximo gobierno debe centrarse en impulsar la formalización y reducir las barreras que enfrentan las pequeñas empresas. Consideró que el Estado debe enfocarse en cerrar las brechas de formación laboral, reforzando la educación pública y cerrando la brecha entre las habilidades que adquieren los jóvenes y lo que necesita el mercado laboral.

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