Ante las intensas precipitaciones pluviales, el Gobierno prorrogó por 60 días calendario el estado de emergencia en 134 distritos de ocho departamentos del país, principalmente del norte, el pasado 19 de marzo. En ese contexto, Carolina Trivelli, investigadora del Instituto de Estudios Peruanos (IEP), señaló que las personas de menores recursos, al enfrentar un evento adverso, primero recurren a familiares o amigos, luego agotan sus ahorros y, en tercer lugar, pueden optar por endeudarse.

Sin embargo, advirtió que “si es un evento que nos afecta a todos (como un FEN fuerte), nadie me puede prestar, porque todos están necesitados. Entonces, la única opción que queda es recurrir al sistema financiero o al endeudamiento con un tercero (un prestamista informal) para poder enfrentar esa situación”. Por ello, la especialista agregó: “Por eso es importante que las personas, incluso si no lo están usando hoy, tengan acceso al crédito, porque en una emergencia puede marcar la diferencia entre poder sobrellevar un evento catastrófico o no”.

De acuerdo con cálculos de Apoyo Consultoría, en un Fenómeno El Niño severo como el de 2023, los ingresos de los hogares que no pueden obtener un préstamo formal caerían hasta en 18%. En cambio, en las familias que sí acceden a financiamiento, los ingresos bajarían 7%. Ronald Casana, representante del Colegio de Economistas de Lima, explicó que un comerciante afectado por el FEN, por ejemplo, puede recurrir a un préstamo para reiniciar su negocio si posee historial crediticio.

El crédito es como un "salvavidas" en caso de emergencia como un FEN severo, según analistas.

Apoyo Consultoría proyecta que un FEN generaría daños sobre todo en el norte y particularmente en el empleo agrícola, según lo reveló en el evento “Rumbo a elecciones 2026: entorno político-económico y oportunidades de inversión global”, organizado por BBVA Global Wealth. En ese contexto, los hogares de ingresos medios serían los más golpeados ante la eventualidad de un FEN fuerte, con una caída de 17% en sus ingresos, frente a una disminución de 7% en las familias de ingresos más bajos.

Sin embargo, Carolina Trivelli advirtió que, aunque la variación porcentual en los ingresos puede ser mayor en el caso de las personas con ingresos medios, en términos de condiciones de vida los niveles socioeconómicos más bajos siempre van a ser más afectados por un “shock” de oferta como el FEN. “La pérdida para cada afectado es más grande (en los sectores D y E). Si un individuo de clase media pierde el 20% de su ingreso, quizás son miles de soles. Si una persona de bajos ingresos, pierde también 20%, capaz no son miles de soles, son cientos de soles, pero ese porcentaje se traduce en que esa familia va a pasar hambre, sostuvo la investigadora.

Frente a esta vulnerabilidad, el acceso al crédito se vuelve clave. “En escenarios de riesgo, (el financiamiento) se convierte en un salvavidas”, afirmó Casana. Si el individuo no existe en el sistema financiero, es mucho más vulnerable. Trivelli aseveró que, con un crédito pequeño inmediato o un pequeño préstamo de consumo, un emprendedor puede retomar rápidamente su actividad productiva.

El impacto del FEN es mayor para las personas con más compromisos financieros asumidos. (Fuente: Andina) El impacto del Fenómeno El Niño (FEN) no es uniforme y depende, según el economista Casana, de los compromisos financieros que cada persona haya asumido. Una persona de ingresos medios, al tener más acceso a financiamiento bancario, enfrenta cuentas mensuales más altas que alguien de menores recursos. Incluso, señaló que el impacto podría ser mayor si el individuo posee un patrimonio más alto. “Supongamos que un huayco pasa por una avenida donde trabaja un mayorista y un vendedor de frutas con menor capital. El más afectado es el que tiene más ingresos y mayor capital invertido”, explicó. En contraste, María Trivelli detalla que una familia de clase alta o media solo tendría que “ajustarse un poco” si es afectada por el FEN. En cambio, los estratos más vulnerables se verían obligados a reducir su consumo de alimentos, que representan la mitad de su cartera de gastos. Por otro lado, la capacidad de respuesta sigue siendo crítica. Recientes informes del Indeci advierten que los gobiernos regionales de Áncash, Ica, La Libertad, Lambayeque, Lima, Moquegua, Piura y Tumbes —donde se ha declarado estado de emergencia por las lluvias— continúan con su capacidad sobrepasada. Guillermo Westreicher Herrera

Economista con trayectoria en periodismo y medios digitales.

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