En el programa 'Que No Se Te Olvide', Doris Caqui denunció la detención, tortura y asesinato de su esposo, el dirigente Teófilo Rímac Capcha, víctima de las desapariciones forzadas en la década de los 80. Desde hace más de 40 años, ella exige justicia para las miles de víctimas y explicó que, pese a la existencia de sentencias y testimonios, el Estado aún no ha hallado los restos ni ha completado la reparación para las familias afectadas.

Caqui cuestionó más de 40 años de impunidad para altos mandos militares. Mencionó que hubo sentencias contra mandos militares, pero quedaron sin efecto por errores procesales, lo que significó para las familias un nuevo retroceso en la búsqueda de justicia. Además, contó episodios personales de hostigamiento y detenciones que sufrió por reclamar el paradero de su esposo.

Doris Caqui narró los testimonios que, según dijo, constatan las torturas que sufrió Teófilo durante su detención. A través de declaraciones de sobrevivientes, pudo conocer las agresiones contra su esposo. Además, señaló que lo forzaron a autoinculparse. Sin embargo, Teófilo se mantuvo firme: "Yo no soy terrorista, yo soy revolucionario", dijo antes de morir.

Doris Caqui exige justicia por desapariciones forzadas durante la década de los 80.

Sin una política pública nacional con presupuesto propio y mecanismos técnicos que permitan localizar y devolver restos a las familias, la búsqueda de desaparecidos está casi paralizada, según Doris Caqui. La viuda reclamó que sin fondos se vulneran los derechos de más de 22.000 desaparecidos y de sus familiares, y recordó que la desaparición de su esposo dejó a su familia con un duelo durante cuatro décadas, sin posibilidad de despedida ni de ritos funerarios adecuados.

Doris también advirtió sobre la preocupación entre víctimas y sobrevivientes ante cambios políticos que, en su lectura, podrían amenazar avances judiciales y programas de reparación, como la ley que busca que militares y policías sean juzgados ante el fuero castrense. Sostuvo que la conmemoración pública también es una forma de reivindicar la presencia de los fallecidos. Anunció actividades de memoria —entre ellas, la visita al memorial El Ojo que llora— y pidió apoyo ciudadano para mantener viva la verdad y reclamar justicia.

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