La noche del 14 de junio, la comisaría de Manchay, en Pachacámac, se convirtió en el centro de una investigación fiscal tras la muerte de un adolescente de 17 años identificado como E.J.C.B., quien permanecía bajo custodia policial desde el día anterior. Según la versión oficial de la Policía Nacional del Perú, el menor fue hallado sin vida a las 22:14 horas, suspendido de un punto de apoyo dentro de las instalaciones. Fue trasladado de inmediato a un centro de salud, donde el personal médico confirmó que ya no presentaba signos vitales.
De acuerdo con el informe policial, el adolescente había sido intervenido el 13 de junio a las 04:40 de la madrugada, luego de que personal de Serenazgo de Pachacámac lo trasladara a la dependencia. Dos personas lo acusaron de haber ingresado presuntamente a viviendas para apoderarse de bienes, por lo que fue retenido por un presunto delito de hurto agravado.
Sin embargo, la muerte del menor desencadenó cuestionamientos de sus familiares, quienes aseguran que durante el tiempo que estuvo detenido ocurrieron hechos que deben ser investigados. El padre del adolescente, Javier Cubas, rechazó públicamente la explicación policial y señaló que existen inconsistencias en la hipótesis de que su hijo se quitó la vida utilizando un hilo extraído de una capucha. “La polera que llevaba el adolescente no contaba con cordón de ajuste”, afirmó Cubas, quien pidió que las autoridades expliquen con qué elemento se habría producido el supuesto ahorcamiento descrito en el parte policial.
La noticia sacudió a los vecinos de Pachacámac y abrió una serie de interrogantes sobre lo ocurrido dentro de la dependencia policial. La Fiscalía ya investiga el caso para esclarecer las circunstancias de la muerte del menor.
La Tercera Fiscalía Provincial Penal Corporativa de Lurín ha abierto una investigación preliminar por el presunto delito de homicidio, mientras las versiones sobre la muerte del adolescente en la comisaría de Manchay se contraponen. Como parte de las diligencias, se ordenó al personal del Depincri de La Molina realizar el levantamiento del cadáver, recoger testimonios de los familiares y revisar las imágenes de las cámaras de seguridad. El Ministerio Público también dispuso el análisis de registros audiovisuales y otras actuaciones destinadas a reconstruir las circunstancias en las que ocurrió el fallecimiento dentro de la dependencia policial.
Por su parte, la Policía informó que un equipo especial de la Dirección de Investigación Criminal y la Inspectoría General de la institución intervienen en el caso para determinar posibles responsabilidades. La Inspectoría abrió además una investigación administrativa disciplinaria sobre la actuación de los agentes involucrados.
Mientras tanto, la familia del menor denunció que nunca fue notificada oficialmente sobre su situación durante las cerca de 20 horas que permaneció retenido. El padre afirmó que incluso le solicitaron dinero cuando acudió a la comisaría para intentar ayudar a su hijo. Los padres también denunciaron que escucharon gritos mientras el menor permanecía retenido. Según relataron, acudieron a la dependencia policial y percibieron señales que interpretaron como posibles actos de violencia. Posteriormente, indicaron que vieron a varios efectivos sacar al adolescente inconsciente.
Además, la madre sostuvo que durante una visita observó a su hijo llorando después de haber permanecido aproximadamente media hora solo con un efectivo policial dentro de la carceleta. También aseguró que lo vio con la ropa rota y rasgada. Otro de los cuestionamientos planteados apunta a que el adolescente habría permanecido en una celda compartida con adultos, situación que consideran una grave irregularidad tratándose de un menor de edad.
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