Agentes de la Dirección de Investigación Criminal (Dirincri) detuvieron a Henry Walter Quispe Gonzales, conocido en TikTok como “Morocho”, por su presunta participación en una banda dedicada a la extorsión en Lima Este. Según la Policía Nacional, el creador de contenido habría cumplido un rol clave al obtener información detallada sobre propietarios de restaurantes, datos que luego eran utilizados para amenazarlos y exigirles pagos a cambio de no atentar contra sus negocios.
La captura se produjo después de que el dueño de una cadena de restaurantes denunciara el cobro de S/5.000 por parte de la organización criminal. A raíz de esa denuncia, los investigadores realizaron un seguimiento que permitió intervenir inicialmente a Carlos Raúl Rivera Peralta, quien, según el jefe de la División de Investigación de Extorsiones de la Dirincri, declaró que Quispe Gonzales era el encargado de proporcionar los datos de las víctimas para facilitar las acciones de la red delictiva.
Las pesquisas revelan que “Morocho” proporcionaba información sobre los empresarios gastronómicos para facilitar las amenazas y exigir los pagos. La intervención de Rivera Peralta fue clave para que los agentes pudieran identificar el rol del tiktoker en la estructura criminal. La banda operaba en Lima Este, donde los restaurantes eran el blanco principal de las extorsiones.
La banda criminal seleccionaba a propietarios de negocios gastronómicos en Lima Este para exigirles dinero mediante amenazas de atentados contra sus establecimientos o su integridad física. Según la hipótesis policial, el cómico conocido como "Morocho" realizaba labores de marcaje y recopilaba información privada de los empresarios, la cual luego entregaba a los encargados de ejecutar las amenazas y coordinar los cobros extorsivos a través de mensajes de WhatsApp.
Durante el operativo también fueron intervenidos Johan Larez Rodríguez y Andrés José Oviedo Prieto, ciudadanos venezolanos que se encontraban en la zona donde operaba la organización. Como parte de las diligencias, los agentes incautaron dos cartuchos de dinamita, cinco teléfonos celulares, nueve tarjetas portachip y un automóvil que servía para movilizar a los sospechosos. Además, la Dirincri halló una réplica de huella dactilar adherida a una lámina de plástico transparente, elemento que será analizado para determinar su posible uso en las actividades delictivas. Las autoridades continúan investigando para establecer el grado de participación de cada uno de los intervenidos.
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