“Tranquilo” se titula el cuarto álbum de estudio del cantautor argentino Santi Celli, y el nombre no es casual: refleja la forma en que asume su carrera musical en estos tiempos, priorizando la calidad artística y la paciencia frente a la presión por la productividad inmediata que impone la industria actual. “A veces lo logro y otras veces no, pero sí creo que es una búsqueda a conciencia de que la época propone algo completamente diferente a lo que quiero, mi deseo es poder encontrar tranquilidad en la vorágine que hoy está planteada la industria”, cuenta el artista a Correo.

En un contexto donde se exige lanzar muchos temas en poco tiempo, Celli explica su postura: “Como oyente, la música que más me gusta es la que se hace con paciencia. Como artista, trato de producir todo el tiempo, porque supuestamente tengo algo que decir, pero empiezo a ser un poco mentiroso, empiezo a ser un poco repetitivo con los temas, me falta el relleno de la empanada, dirían en Argentina. Me falta esa sustancia que soy yo mismo”. Por eso, su cuarto álbum tardó tres años en llegar. “En parte sí, decidí hacerlo lento para macerar el contenido, en estos tiempos me gustaría que se priorice la calidad sobre la productividad, pero lo único que puedo hacer es lo que depende de mí, que es mi música. Voy a tratar siempre de hacerlo con la lógica que me parezca más real y adecuada a lo que quiero dejar en el mundo como artista”, sostiene.

Consultado sobre su salida del dúo Salvapantallas para iniciar su carrera solista, Celli señala que asumió que el rumbo y las decisiones eran su responsabilidad, pero “fue algo que sucedió de forma natural por diferencias en el deseo de hacer las cosas y en las formas de ser”. Cuando se le pregunta si esas diferencias fueron solo a nivel musical, el artista reflexiona sobre el proceso creativo y la necesidad de encontrar su propia voz en un mercado que exige inmediatez.

El cantante y compositor Santi Celli sostiene que las diferencias que llevaron a la separación de su anterior banda no fueron musicales, sino extramusicales. “Eso de una otra forma afecta a alguien que está haciendo música, alguien que está haciendo arte”, explica. Para él, es fundamental sentirse cómodo con lo que uno hace y estar alineado en todos los demás aspectos para poder hacerlo bien.

En cuanto a su proceso creativo, Celli reconoce que la inspiración puede llegar de manera accidental. “La ventana de la creación puede abrirse accidentalmente, y es más que bienvenido, si sucede es porque hay algo de magia, eso que no se puede controlar”. Sin embargo, también considera que el estado creativo requiere compromiso y conciencia: “Hay que habitarlo un poco más a conciencia en los momentos que se va planteando”.

Al hablar de su nuevo álbum, que le tomó tres años realizar, el artista asegura que lo encuentra con una claridad distinta a la del pasado. “Me encuentra con una claridad distinta a la que puedo haber tenido en el pasado, en relación a las cosas que me representan y las que no”. Además, destaca que ahora posee la templanza que antes le faltaba para ser consecuente con lo que es importante y lo define hoy.

Sobre la continuidad en su obra, Celli afirma que su intención es buscar siempre algo diferente a lo que hizo antes. Parte de la base de que su estilo es inherente a él, pues “tengo una forma de hacer canciones y que eso va a estar dado sea cual sea la estética o sea cual sea al final el resultado”. Confía en que su estilo se mantendrá inevitablemente porque le sale de forma natural, pero siempre busca visitar nuevos lugares y mejorar como escritor e intérprete.

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