En una nueva entrega de ‘Café con la Chévez’, Julio Zevallos no pudo contener la emoción al hablar de la falta que le hace su amigo Manolo Rojas, fallecido el 27 de marzo. “No sabes cómo lo extraño. Me hace tanta falta en el programa, Manolo es una persona a la que extraño tanto, no solo por estar en el programa, con él nos hablábamos todos los días como hermanos”, confesó entre lágrimas.
El recordado actor también reveló la cercanía que tenía con Rojas más allá del set. “Siempre me llamaba, me decía: ‘¿Cómo estás?, ¿comiste?, vamos a hacer esto, vamos a grabar’. Es más, el otro día lo dije en una reunión en el canal: ‘Extraño demasiado a Manolo, me hace mucha falta para las cosas que yo quiero hacer’”, agregó Zevallos, visiblemente afectado. “Yo nunca recibí un ‘no’ de Manolo cuando le pedí ayuda, nunca”, sostuvo.
Durante la entrevista, Zevallos también recordó su amistad con otro gran referente: Ricky Tosso. Contó que lo conoció mientras trabajaba en un café teatro, donde siempre llegaba gente del medio. “Ahí conozco a una superpersona, un gran amigo, un tipo del que podían decir muchas cosas, pero era un gran ser humano, Ricky…”, relató. Fue Tosso quien lo llevó a un casting en el café teatro ‘Jonel’, donde se montaba la obra ‘La tía de Carlos’, adaptada como ‘La tía Juliadora’. “Hicimos la obra, duró un año y medio. Era un elencazo, estaba el papá de Ricky, Ricardo Tosso; Enrique Victoria, Cuchita Salazar, que estaba en todo su momento; estaban Ricky, Silvia Bardales, Clarita Castaña y no sé cuántos más. No me acuerdo”, recordó.
El vínculo con Tosso fue clave en su carrera. “Entonces lo conozco a Guille y un día me dice: ‘Che, vení, venite al canal para que trabajes en ‘Los detectilocos’. Ricky me ha dicho que vengas’. Ricky me ha llevado a todos lados”, concluyó Zevallos, quien también se confesó sobre cuánto le pagaban en ‘Trampolín a la fama’.
“Escúchame, los participantes eran del público. Guille fue quien me dio la oportunidad en la televisión, pero Efraín fue mi maestro y me hace coreógrafo. Con Efraín todos, hemos aprendido todo”, recuerda Julio Zevallos sobre sus inicios. Antes de llegar a ‘Trampolín a la fama’, participó en un concurso donde una pareja de baile mostraba su número y las señoras gordas se caían de la mesa. A raíz de esa actuación, lo llevaron al programa y allí bailó; el tío Augusto le regalaba 300 soles por cada presentación. “Claro que era plata”, afirma sobre ese monto que en su momento representaba una suma importante.
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