Henry Walter Quispe Gonzales, conocido en el mundo de los cómicos ambulantes como “Morocho”, fue detenido por agentes de la Dirección de Investigación Criminal (Dirincri) tras ser vinculado a una presunta organización criminal dedicada a la extorsión de empresarios en Lima Este. La captura se dio luego de que el propietario de una cadena de restaurantes denunciara haber recibido amenazas exigiendo el pago de 5 mil soles para evitar atentados contra su negocio. A partir de esa acusación, la Policía inició un seguimiento que permitió identificar a los presuntos involucrados.

Como parte de las diligencias, los efectivos capturaron inicialmente a Carlos Raúl Rivera Peralta, señalado como uno de los integrantes de la red criminal. Su detención fue clave para ampliar las investigaciones y establecer la posible participación de otros sospechosos. De acuerdo con información policial, Rivera Peralta declaró que Quispe Gonzales sería la persona encargada de proporcionar información detallada sobre las potenciales víctimas, lo que permitió a los investigadores profundizar las pesquisas en su contra.

Las investigaciones preliminares señalan que la banda seleccionaba principalmente a empresarios del sector gastronómico para exigirles dinero bajo amenazas de atentar contra sus vidas o establecimientos. Los mensajes intimidatorios eran enviados a través de WhatsApp, plataforma utilizada para coordinar los cobros ilícitos. Durante el operativo también fueron intervenidos los ciudadanos venezolanos Johan Larez Rodríguez y Andrés José Oviedo Prieto, quienes, según la Policía, se encontraban vinculados al entorno de operaciones de la organización al momento de las capturas.

Durante los allanamientos realizados por la Dirincri, se incautaron dos cartuchos de dinamita, cinco teléfonos celulares, nueve tarjetas portachip y un vehículo que presuntamente servía para movilizar a los investigados. También se halló una réplica de huella dactilar adherida a una lámina de plástico transparente, elemento que forma parte de las pesquisas en curso.

Según las autoridades, Quispe Gonzales habría tenido funciones vinculadas al marcaje y la recopilación de información privada de empresarios de Lima Este. Esos datos, presuntamente, eran empleados luego para ejecutar las amenazas y exigir los pagos extorsivos a sus víctimas, como el dueño de un restaurante que recibió la exigencia de cinco mil soles.

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