Un local en la playa de Gilgo en Nueva York, zona donde se encontraron los restos de las víctimas de Rex Heuermann.

Rex Heuermann, el asesino de Gilgo Beach, recibió cadena perpetua por la muerte de ocho mujeres tras tres décadas de impunidad y una investigación marcada por una corteza de pizza.

El arquitecto Rex Heuermann, de 62 años, fue sentenciado este miércoles a tres cadenas perpetuas sin posibilidad de libertad condicional en un tribunal del condado de Suffolk, Nueva York.

Tras haber confesado el asesinato de ocho mujeres cometidos a lo largo de casi dos décadas, el hombre que llevaba una doble vida como profesional en Manhattan y asesino serial en las costas desoladas de Long Island enfrentó finalmente la justicia.

La condena, que incluye 100 años de prisión adicionales, pone fin a uno de los misterios criminales más perturbadores de Estados Unidos, resuelto gracias a un grupo especial de investigación que vinculó al sospechoso mediante el ADN hallado en una caja de pizza desechada.

La fría confesión del arquitecto ante la justicia

Durante la audiencia en Riverhead, Heuermann se mostró impasible mientras admitía los detalles de cómo estranguló y ató a sus víctimas antes de abandonar sus restos en zonas remotas de Gilgo Beach entre 1993 y 2010.

Vestido con traje oscuro y corbata, el acusado aceptó su responsabilidad en las muertes de Melissa Barthelemy, Megan Waterman, Amber Costello, Maureen Brainard-Barnes, Jessica Taylor, Valerie Mack, Sandra Costilla y Karen Vergata.

Highly emotional and strong victim
Impact statements underway now at Rex Heuermann’s sentencing in the Long Island Serial Killer case in Suffolk County. Victims’ family members are describing their loved ones in detail, who they were, what they meant to them and what Heuermann… pic.twitter.com/GxcQLqG492

— Laura Ingle (@lauraingle) June 17, 2026

El juez Timothy Mazzei no ocultó su indignación ante la falta de remordimiento visible en el rostro del asesino, a quien increpó directamente antes de dictar la sentencia definitiva.

“Es usted un hombre asqueroso, despreciable y pequeño, y es un cobarde”, expresó Mazzei, juez del tribunal del condado de Suffolk.

La defensa de Heuermann indicó que su cliente optó por declararse culpable para evitar a su familia el trauma de un juicio público.

Heuermann, quien operó durante décadas su propio estudio de arquitectura en Midtown Manhattan, utilizó teléfonos desechables y anuncios en internet para contactar a las mujeres, la mayoría trabajadoras sexuales, mientras su esposa e hijos se encontraban fuera de casa.

Según la fiscalía, el asesino incluso redactó manuales en su computadora sobre cómo llevar a cabo los crímenes y deshacerse de los cuerpos sin dejar rastro.

“Soy responsable de todo lo que se ha dicho hoy en esta sala”, afirmó Rex Heuermann al dirigirse brevemente al tribunal antes de conocer su sentencia.

“No había ni una pizca de remordimiento en el rostro de ese hombre”, dijo John Ray, abogado de las familias de las víctimas, tras observar la actitud del sentenciado en la sala.

Los detectives recuperaron una corteza de pizza que Heuermann había tirado en un basurero frente a su oficina en la Quinta Avenida de Manhattan, y el ADN obtenido coincidió con el material genético encontrado en los cabellos degradados que envolvían los restos de las mujeres.

Una caja de pizza: la clave que rompió el estancamiento de la investigación

El caso permaneció sin resolver durante más de diez años hasta la creación de un grupo de trabajo especial en 2022 que integró a agencias locales y federales bajo un nuevo liderazgo.

La investigación logró un avance crucial al retomar una pista de 2010 sobre una camioneta Chevrolet Avalanche vinculada a una de las víctimas, lo que permitió centrar la vigilancia en el arquitecto.

Los detectives recuperaron una corteza de pizza que Heuermann había tirado en un basurero frente a su oficina en la Quinta Avenida de Manhattan, y el ADN obtenido coincidió con el material genético encontrado en los cabellos degradados que envolvían los restos de las mujeres.

A pesar de la condena, la fiscalía del condado de Suffolk señaló que la investigación continúa para identificar otros restos humanos hallados en la zona, como los de una persona de origen asiático cuyos restos fueron encontrados en 2011.

Como parte de su acuerdo de culpabilidad, Heuermann aceptó cooperar con la unidad de análisis de conducta del FBI para ayudar a las autoridades a comprender la psicología de los asesinos en serie.

‘I’m responsible.
The words I would say have no meaning.’
-Rex Heuermann #LISK #gothim pic.twitter.com/xOJXtgAllT

— Rose (@901Lulu) June 17, 2026

El impacto en las familias de las víctimas

La sala del tribunal se llenó de testimonios desgarradores de los hijos y hermanos de las víctimas, quienes relataron cómo la ausencia de sus seres queridos marcó sus vidas para siempre.

Liliana Waterman, hija de Megan Waterman, describió ante el juez el peso emocional de haber crecido sin su madre y la necesidad de encontrar finalmente un cierre tras años de incertidumbre. 

Otros familiares criticaron la lentitud inicial de las autoridades y la cobertura mediática que, según denunciaron, en ocasiones fue irrespetuosa con la memoria de las fallecidas.

“Durante tantos años, este caso ha sido una carga que he llevado conmigo todos los días”, dijo Liliana Waterman, hija de Megan Waterman.

La audiencia concluyó con un estallido de aplausos y vítores cuando el juez ordenó retirar al asesino de la sala para ser trasladado a una prisión estatal, donde pasará el resto de sus días en una celda segregada.

“Llévenselo de aquí”, ordenó el juez Mazzei al finalizar la lectura de la condena de Heuermann, quien durante décadas ocultó su naturaleza violenta tras la fachada de un vecino común en el suburbio de Massapequa Park.

Leer artículo completo en rpp.pe →