El destino final del viaje era Roma, en Italia, pero la travesía terminó en una sala de inspección policial del Aeropuerto Internacional Jorge Chávez. Una ciudadana peruana de 38 años fue intervenida cuando pretendía sacar del país más de ocho kilogramos de clorhidrato de cocaína escondidos en cajas que aparentaban contener chocolates, una carga valorizada en más de un millón de soles, de acuerdo con estimaciones de la Policía Nacional.

La detención ocurrió antes de que la pasajera accediera a la sala de embarque. La mujer tenía previsto abordar un vuelo con escala en París, Francia, para luego llegar a territorio italiano, pero su comportamiento alertó a los agentes especializados que realizaban labores de control en el principal terminal aéreo del país.

Mujer intentaba llevar 8 kilos de droga a Europa. Foto: Latina
Mujer intentaba llevar 8 kilos de droga a Europa. Foto: Latina

Por las sospechas, efectivos de la Dirección Antidrogas (Dirandro) decidieron someter su equipaje a una revisión más minuciosa. La pasajera llevaba una maleta y un bolso de mano cuando fue conducida al área de inspección para las diligencias correspondientes.

Durante el registro, los agentes hallaron varias cajas que simulaban contener chocolates. No obstante, al realizar las primeras comprobaciones, detectaron señales que motivaron un examen más profundo del contenido.

Para verificar sus sospechas, los especialistas aplicaron reactivos químicos de identificación preliminar sobre una de las muestras encontradas en el equipaje. El resultado fue inmediato y permitió activar el protocolo correspondiente para casos de tráfico ilícito de drogas.

LA PRUEBA QUE REVELÓ EL CARGAMENTO

Durante la diligencia, uno de los agentes explicó el procedimiento empleado para identificar la sustancia hallada en las cajas. Según detalló, la coloración obtenida tras aplicar el reactivo constituía un indicio positivo para alcaloide de cocaína.

Luego de la primera detección, el personal policial amplió la inspección al resto de los paquetes que transportaba la pasajera. Las pruebas de campo realizadas sobre las demás cajas confirmaron la presencia de clorhidrato de cocaína.

Las investigaciones preliminares determinaron que la droga había sido distribuida en un conjunto de cajas que imitaban ser productos comerciales. Según la información policial, fueron halladas varias unidades empleadas para ocultar el cargamento ilícito.

Después de concluir la revisión, los especialistas reunieron todo el material incautado para trasladarlo a las áreas correspondientes, donde se realizó el análisis final y el pesaje oficial de la sustancia decomisada.

La detenida quedó inmediatamente bajo custodia policial mientras continuaban las diligencias para esclarecer el origen de la droga y determinar si actuó sola o como parte de una organización dedicada al tráfico internacional de estupefacientes.

La cocaína estaba camuflada en cajas de chocolate. Foto: Latina
La cocaína estaba camuflada en cajas de chocolate. Foto: Latina

MÁS DE UN MILLÓN DE SOLES EN DROGA

Una vez efectuado el pesaje oficial, las autoridades confirmaron que el cargamento alcanzó un total de 8 kilos con 35 gramos de clorhidrato de cocaína, una cantidad que supera ampliamente el valor de un millón de soles en el mercado ilegal.

Además de la droga, los agentes incautaron tres teléfonos celulares y 1.600 euros en efectivo que estaban en poder de la ciudadana peruana al momento de la intervención.

La División Portuaria Antidrogas de la Policía Nacional señaló que Europa continúa siendo uno de los destinos más frecuentes en los intentos de traslado internacional de sustancias ilícitas detectados en el aeropuerto Jorge Chávez. Asia también figura entre las rutas identificadas por los investigadores.

Las autoridades recordaron que los controles antidrogas se mantienen activos de manera permanente en el terminal aéreo, con la participación de personal especializado y unidades caninas entrenadas para detectar cargamentos ilegales ocultos mediante diversas modalidades.

Mientras la investigación sigue en curso, la mujer permanece a disposición de las autoridades competentes. Según informó la Policía Nacional del Perú, podría afrontar una condena de entre ocho y quince años de prisión por el presunto delito de tráfico ilícito de drogas.

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