🎙️ [ENTREVISTA] 'Toy Story 5': sus creadoras hablan del nuevo rol de Jessie, la llegada de Bad Bunny y si habrá una sexta películahttps://t.co/MySbgt01u2
— RPP Noticias (@RPPNoticias) June 17, 2026
La llegada de Lilypad, una tableta inteligente con forma de rana, transforma la dinámica habitual. Bonnie descubre este dispositivo que no solo entretiene, sino que también resuelve todo, y los juguetes deben competir por su atención frente a esta nueva tecnología.
La cinta marca un relevo generacional dentro de la franquicia. Jessie asume un rol protagónico y se convierte en el eje emocional de la historia. Es ella quien busca responder una pregunta clave: si el juego tradicional aún tiene cabida en una generación hiperconectada.
A partir de allí, la película aborda temas clásicos de la saga —amistad, crecimiento y sentido de pertenencia—, pero también incorpora conflictos contemporáneos como la presión social, la necesidad de encajar y la dificultad de hallar un lugar propio en un entorno cambiante.
¿Qué destaca en Toy Story 5?
Uno de los mayores aciertos es la elección del conflicto central. Pixar logra hablar sobre tecnología sin convertirla en un villano. La cinta reconoce que los dispositivos son parte de la vida cotidiana, pero recuerda que hay experiencias que ninguna pantalla puede reemplazar.
La dirección de Andrew Stanton se siente sólida. Su experiencia en Pixar se nota en el manejo emocional y la construcción de personajes. A esto se suma la mirada de Kenna Harris, cuya participación aporta sensibilidad a una película que busca conectar con distintas generaciones.
En el plano visual, Toy Story 5 representa uno de los avances técnicos más notables de la saga. Pixar aprovecha la narrativa para explorar diferentes estilos de animación. Hay pasajes de gran realismo, sobre todo cuando los juguetes interactúan con animales o paisajes naturales. Al mismo tiempo, los personajes mantienen su estética tridimensional característica, ahora con un nivel de detalle mucho más refinado.
Lo más llamativo ocurre cuando la cinta intenta plasmar la imaginación infantil. En esas escenas surgen estilos visuales distintos, cercanos al dibujo a mano y las crayolas, lo que genera una sensación lúdica que enriquece la experiencia. La banda sonora también juega un rol clave. Randy Newman vuelve a demostrar por qué su trabajo es esencial para la identidad de Toy Story, aportando emoción sin caer en el exceso de nostalgia.
La película vuelve a conmover, acercándose en ciertos momentos al espíritu de la trilogía de Andy, algo que muchos espectadores extrañaron en Toy Story 4. Además, aprovecha para cerrar algunas ideas que habían quedado pendientes desde la segunda entrega, sin descuidar el humor que distingue a la franquicia.
¿Qué pudo haber funcionado mejor?
La decisión de poner a Jessie como centro de la historia funciona en términos narrativos, pero tiene consecuencias. Algunos personajes clásicos quedan bastante relegados. Rex, Hamm, el Señor Cara de Papa y otros juguetes queridos aparecen menos de lo que muchos fans probablemente esperaban. La película apuesta claramente por avanzar hacia nuevas dinámicas antes que explotar la nostalgia de forma permanente.
Otro punto a considerar es que hay un componente muy ligado a la realidad local, lo que podría restar algo de universalidad al relato. Algunos dispositivos tecnológicos que se ven en pantalla forman parte de experiencias más reconocibles para el público estadounidense que para las audiencias internacionales.
Y, por supuesto, si eres padre o madre, probablemente conectarás con la película desde otro lugar. Si no lo eres, quizás algunas de las preocupaciones que plantea no te resulten tan cercanas, aunque eso no impide disfrutar la historia.
Entonces, ¿vale la pena ver Toy Story 5?
Sí.
Pixar encuentra aquí una forma bastante inteligente de continuar una saga que parecía haber llegado a su final varias veces. En lugar de repetir la fórmula, introduce un conflicto contemporáneo que conecta con las preocupaciones de padres e hijos.
No alcanza la dimensión emocional de Toy Story 3 ni redefine la animación como lo hizo la primera película, pero sí recupera parte del corazón que hizo especial a la saga durante décadas.
Además, deja una sensación interesante: podría funcionar como cierre definitivo, pero también como el inicio de una nueva etapa centrada en Jessie y Bonnie.
Sin embargo, su mayor logro va por otro lado. La película nos recuerda que la tecnología seguirá avanzando, pero que algunas cosas —la imaginación, el juego y los vínculos reales— siguen teniendo un valor imposible de reemplazar.
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