Al igual que millones de seguidores en México, José Luis Herrera Lizalde siempre anheló volver a ver una Copa del Mundo en su país. A sus 37 años, este coleccionista no vivió el Mundial de México 1986, pero durante más de dos décadas alimentó su amor por el fútbol juntando álbumes, camisetas, balones y recuerdos de distintas ediciones del torneo. Ahora, de cara al Mundial 2026, está a punto de cumplir uno de sus mayores deseos: asistir por primera vez a partidos de una Copa del Mundo.

Conseguir entradas fue más difícil de lo esperado

Aunque el certamen se celebrará parcialmente en México, obtener boletos no fue sencillo. Tras quedar fuera de varios sorteos de la FIFA, logró asegurar una entrada para un partido en Los Ángeles gracias a un amigo. Semanas después consiguió otro boleto para los octavos de final del 5 de julio en el Estadio Ciudad de México, donde espera ver a la selección mexicana. “Yo pensaba que siendo acá iba a ser una tarea muy fácil y creo que ha sido la más difícil”, relató.

Una tradición compartida con su tía Paty

La pasión por los álbumes Panini comenzó en 2002 y se convirtió en una tradición junto a su tía Paty. Ambos compraban sobres, intercambiaban estampas repetidas y buscaban las faltantes en mercados y puestos especializados.

Tras la muerte de su tía, José Luis decidió quedarse con una parte de la colección y hoy conserva incluso las listas manuscritas que ella elaboraba. “Cuando ella murió, sus hermanas me preguntaron si quería conservar los álbumes”, recuerda.

Actualmente, la tradición la mantiene viva su sobrino Matías, de ocho años. Aunque el menor no era un gran fanático del fútbol, empezó a llenar su propio álbum y convirtió la búsqueda de estampitas en una actividad familiar. Tras meses de intercambios, solo le falta una figura para completar la colección. “Hay un momento donde estamos todos en la mesa, abriendo y acomodando”, cuenta José Luis.

Entre los objetos más valorados están las fotografías que se tomó junto al trofeo de la Copa del Mundo. La primera imagen la logró en 2006 y desde entonces se fijó la meta de asistir a un Mundial. Dos décadas después, el sueño está a punto de cumplirse. Su colección también incluye camisetas, réplicas de balones históricos, figuras, rompecabezas y modelos de Lego inspirados en el torneo. “Mientras yo pueda y me siga gustando el fútbol, seguirán llegando cosas”, asegura.

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