Con solo 23 años, Javier Estrada es dueño de tres tiendas en Gamarra, envía sus productos a todo el Perú y sueña con internacionalizar su marca de ropa masculina NTH. Sin embargo, su camino no fue fácil: a los 17 años invirtió sus últimos 300 soles para crear el negocio, pero poco después un amigo de confianza lo traicionó y le robó gran parte de lo que había logrado. Además, cuando su emprendimiento comenzaba a crecer, estuvo al borde de la quiebra por falta de conocimientos financieros. Su esposa fue clave para ordenar la empresa y evitar el colapso.
Javier atribuye su espíritu emprendedor a sus padres. "Mi mamá tiene una empresa de concesionarios y mi papá dirige su propio laboratorio de tecnología médica. Siempre los vi trabajar con esfuerzo para sacar adelante a la familia y brindarnos bienestar. Ese ejemplo me motivó a seguir el camino del emprendimiento", cuenta.
De niño, Javier sufrió inseguridades por el sobrepeso. "Era un chico muy tímido e introvertido. Me costaba socializar y sentía que, por mi sobrepeso, las personas no querían acercarse a mí", recuerda. Encontró refugio en los libros de desarrollo personal, que lo ayudaron a vencer el miedo y creer más en sí mismo. "Ese proceso se conectó con el emprendimiento y me impulsó a salir adelante", agrega.
Hoy, consolidado en el competitivo mercado de Gamarra, Javier reflexiona sobre su historia y busca inspirar a otros jóvenes que quieran seguir sus pasos.
“Que no se rinda. A mí me tomó casi dos años ver ganancias reales de todo el esfuerzo que estaba haciendo”, relata el emprendedor. Durante ese período, armó cajas de su marca en una Navidad soñando con tener pedidos, pero el camino fue largo. “La clave es seguir trabajando y esforzándose cada día”, agrega.
Para él, la persistencia y el trabajo duro son fundamentales, pero también lo es sumar “trabajo inteligente y habilidades que te permitan avanzar más rápido”. Así, el éxito termina llegando. Sin embargo, la inexperiencia trajo un duro golpe: sufrió un robo dentro de su negocio. ¿Qué lo ayudó a superarlo? Su esposa, Dayana, una contadora que conoció cuando la empresa atravesaba una etapa complicada. “Teníamos ventas y crecimiento, pero todo era muy desordenado”, recuerda. Ella organizó las finanzas y la gestión del negocio. “Descubrir que una persona cercana te robó es muy duro, pero también forma parte de los aprendizajes que enfrenta cualquier emprendedor”, reflexiona.
¿Por qué se inclinó por la ropa masculina? Busca “crear una comunidad de personas obsesionadas con alcanzar sus objetivos”. Su marca representa a quienes tienen grandes sueños, trabajan por crecer y quieren construir algo importante. En cuanto a sus diseños, tiene influencia de la cultura americana, pero también desarrolla creaciones propias con mensajes de motivación y espiritualidad. “Ahora estoy más cerca de Dios y quiero transmitir mensajes de fe y esperanza”, explica. Uno de sus conceptos más inspiradores es “No tengas miedo”, una frase que aparece 365 veces en la Biblia, “como un recordatorio para luchar por nuestros sueños cada día”.
El emprendedor, que hoy cuenta con tres tiendas en Gamarra, tiene planes ambiciosos: “Quiero convertir mi marca en una empresa reconocida por su comunidad y crear más negocios que inspiren a otras personas a convertirse en su mejor versión”. Además, ya dirige una agencia de marketing con la que apoya a otros emprendedores a potenciar sus contenidos.
En su estrategia de crecimiento, el marketing digital y la inteligencia artificial son pilares. “Estamos viviendo una etapa de grandes oportunidades. Las herramientas de inteligencia artificial nos ayudan a crear contenido, ahorrar tiempo y dinero, y conectar mejor con nuestros clientes”, señala. En un mercado competitivo como Gamarra, la tecnología marca la diferencia.
Pese al auge digital, la tienda física sigue siendo clave. Representa aproximadamente el 50% de su facturación y permite conectar directamente con el público. No obstante, el comercio electrónico es igualmente importante para escalar el negocio y llegar a más clientes a nivel nacional. La meta también es internacional: ya realizan envíos a Ecuador y buscan “convertirnos en una marca internacional y conquistar nuevos mercados”.
Consultado sobre los errores que no se deben cometer, advierte: “Cuando te va bien, no debes bajar la intensidad del trabajo. Yo tuve un pico de ventas que me hizo relajarme y me tomó varios meses recuperar el ritmo. Si te va bien, esfuérzate el triple”. También recomienda alejarse de lo que reste energía, seguir aprendiendo y trabajar con disciplina todos los días.
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