Las hormigas no solo invaden cocinas y mesas de picnic en busca de migas. Una investigación reveló que estos insectos sienten una fuerte atracción por alimentos procesados como galletas y papas fritas, una preferencia que podría interferir con la dispersión de semillas, una de sus funciones más importantes para la naturaleza.

Una investigación muestra que los alimentos procesados pueden desviar a las hormigas de la dispersión de semillas. Foto: PDGTree

El estudio, liderado por el ecólogo Dumas Gálvez, de la Universidad de Panamá y del Smithsonian Tropical Research Institute, analizó cómo la presencia de restos de comida humana modifica el comportamiento de las hormigas. Los resultados mostraron que las botanas industriales captan rápidamente la atención de estos animales y reducen su interacción con las semillas.

"Empezamos a hablar de varios temas, como la influencia del urbanismo en la diversidad de las hormigas y cómo la comida chatarra en las ciudades podría afectar su dieta", dijo el experto.

La presencia de alimentos procesados en los suelos altera la conducta de las hormigas, distrayéndolas de su interacción con el ecosistema. Esto representa un problema para el medio ambiente, ya que estos insectos cumplen un rol clave en la dispersión de semillas y el equilibrio de los hábitats naturales.

Muchas especies vegetales dependen de las hormigas para dispersarse en distintos ambientes. Estos insectos transportan semillas hasta sus nidos subterráneos, atraídos por estructuras ricas en grasas y proteínas. Tras consumir esa parte nutritiva, desechan la semilla intacta, lo que permite que una nueva planta crezca en otro lugar.

Una hormiga investiga una miga de patata frita. Foto: Carlos Gómez

"Muchas especies de hormigas cumplen un papel ecológico fundamental al transportar y enterrar semillas, lo que ayuda a las plantas a expandirse y desarrollarse en el bosque", explicó Emily Marple, ecóloga del Smithsonian Tropical Research Institute. Gracias a esta relación, numerosos ecosistemas mantienen su diversidad vegetal.

Un experimento revela cómo la comida chatarra distrae a las hormigas

La idea del estudio surgió durante un curso de maestría impartido por Dumas Gálvez en la Universidad de Panamá. El equipo diseñó tres experimentos para determinar si las migas de papas Lay's y las galletas Oreo, sin relleno, alteraban la conducta de las hormigas. En una segunda prueba, considerada la más representativa, los investigadores instalaron 290 estaciones con semillas tanto en el campus universitario como en el Parque Nacional Soberanía. Algunas contenían restos de alimentos procesados y otras servían como control.

Lara Dominguez, otra de las autoras del estudio, señaló que “básicamente, las hormigas se distraían de las semillas por culpa de los alimentos procesados que colocábamos”. La experta recordó que, apenas treinta segundos después de depositar las migas, numerosas hormigas acudían al lugar, mientras que las semillas no despertaban una reacción tan inmediata. Aunque la investigación no evaluó efectos sobre las poblaciones de plantas, los científicos consideran que la alteración del comportamiento de las hormigas podría influir en la dinámica natural de dispersión de semillas en zonas con intensa actividad humana. “Puede parecer algo insignificante, pero en lugares donde miles de personas dejan restos de comida todos los días, esto sí podría afectar la dispersión de las plantas que dependen de las hormigas”, afirmó Dumas Gálvez.

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