Un estudio publicado en African Archaeological Review identificó cerca de 260 estructuras funerarias monumentales hasta ahora desconocidas en el noreste de África. El hallazgo fue posible gracias al análisis de imágenes satelitales de plataformas como Google Earth y Bing Maps, y amplía el conocimiento sobre las antiguas comunidades pastoriles que habitaron la región entre el cuarto y el tercer milenio antes de nuestra era.
La investigación se centró en el desierto de Atbai, una extensa zona ubicada entre el valle del Nilo y el mar Rojo. Aunque hoy presenta condiciones extremadamente áridas, hace miles de años formó parte del denominado Período Húmedo Africano, una etapa con mayores precipitaciones y abundante vegetación que permitió el desarrollo de grandes rebaños y asentamientos humanos.
Los arqueólogos ya conocían algunos ejemplos aislados de estas construcciones, pero las nuevas tecnologías permitieron observar el fenómeno desde una perspectiva mucho más amplia. El equipo, con participación de la investigadora María Carmela Gatto, del Instituto de Culturas Mediterráneas y Orientales de la Academia Polaca de Ciencias, examinó imágenes disponibles en dichas plataformas para detectar las estructuras funerarias.
La investigación logró detectar un total de 280 estructuras que se extienden desde el sur de Egipto hasta la frontera con Eritrea. De ese total, cerca de 260 fueron descubiertas por primera vez mediante teledetección satelital. “No estamos ante monumentos aislados, sino frente a una extensa tradición cultural que se extiende por miles de kilómetros cuadrados”, afirmó Maria Carmela Gatto. La arqueóloga también indicó que aún podrían existir muchos ejemplares sin identificar en Sudán y adelantó que futuros trabajos emplearán sistemas de aprendizaje automático.
¿Qué son las estructuras funerarias en el desierto de Atbai?
Los especialistas denominan a estos complejos como Atbai Enclosure Burials (AEB). Son tumbas elaboradas con piedra y rodeadas por muros circulares u ovalados, algunos de los cuales superan los 80 metros de diámetro. Vistas desde el aire, estas formaciones se asemejan a enormes círculos dispersos en el paisaje desértico. En su interior se hallan enterramientos humanos y de animales, junto con otras estructuras de menor tamaño. Uno de los casos más documentados está en Wadi Khashab, donde arqueólogos del Centro Polaco de Arqueología Mediterránea de la Universidad de Varsovia encontraron 25 sepulturas. En la zona central se ubicó una tumba humana rodeada por entierros de bovinos, ovejas y un niño. Las dataciones por radiocarbono revelaron que el sitio mantuvo su relevancia durante 2.000 años.
El papel del ganado y la organización social
La importancia simbólica del ganado en estas sociedades se evidencia en la frecuente presencia de vacas enterradas junto a las personas. Los animales no solo representaban alimento y riqueza, sino que también estaban vinculados a las creencias y la identidad de las comunidades.
“En algunas tumbas, el entierro humano ocupa la posición central y alrededor se ubican las sepulturas del ganado y otros animales. Esta disposición podría reflejar una jerarquía social”, señaló Maria Carmela Gatto. La investigadora indicó que esos espacios centrales probablemente correspondían a líderes, figuras religiosas o dueños de grandes rebaños.
La magnitud de las construcciones revela un alto nivel de organización colectiva. Los expertos estiman que una estructura promedio requería más de 161 jornadas de trabajo para una sola persona, lo que demuestra el esfuerzo y el valor que estas comunidades otorgaban a la memoria de sus difuntos.
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