Luego del polémico paso de Vanessa Pumarica por el Café con la Chevez, un nuevo invitado de lujo llegó al exitoso podcast de Trome. Se trata del afamado coreógrafo Julio Zevallos, quien abrió su corazón y habló de sus duros y humildes inicios.

El productor también se refirió a su ingreso al mundo del espectáculo en La Gata Caliente y cómo Ricky Tosso lo presentó con Guillermo Guille. Además, habló de grandes figuras con las que trabajó, como Teddy Guzmán, Analí Cabrera y Efraín Aguillar.

Julio Zevallos también tuvo palabras para con Tula Rodríguez y Mariella Zanetti y se quebró cuando recordó la abrupta partida de su amigo y colega, Manolo Rojas.

Póngase cómodo que el café está servido...

LOS INICIOS DE JULIO ZEVALLOS

Tú empezaste chibolo, ¿no? 15 16…

Cuando mi papá falleció y yo tenía cuatro o cinco años, nosotros veníamos de una familia de 11 hermanos, de una situación económica precaria, entonces mi mamá se queda con 11 hijos y el que acababa el colegio entraba a trabajar, no había posibilidades que te vayas a estudiar, porque tampoco había para una universidad.

Entonces yo acabé a los 15, pero en mi época para ser mayor de edad tenías que tener 21. Mi mamá con mi hermano mayor hacen algo me cambian los papeles y yo aparezco de 21 años. Mi hermano, el mayor, me dijo yo te voy a enseñar cómo tienes que llegar al Correo Central. Entonces de Salamanca, que en ese momento vivíamos ahí, tomamos un colectivo que te dejaba que el Parque Universitario. Él me llevó caminando por la avenida Abancay, por Emancipación y me trajo por Lampa. Yo empiezo trabajando ahí. Me chocó mucho, porque toda la gente que trabajaba ahí tenían de 45 para arriba.

Eran mayores todos…

Todos eran mucho mayores, señoras, señores. Yo era muy hábil para los números, entonces me mandaron a un área de contabilidad, ahí no dure mucho tiempo. Yo como te digo viví en Salamanca, tenía muchos amigos. Ney (Guerrero) es del barrio de Salamanca, pero él es mucho menor…

Julio Zevallos en el Café con la Chevez. Foto: César Campos | @Photo.Gec
Julio Zevallos en el Café con la Chevez. Foto: César Campos | @Photo.Gec

Él es menor que tú. Es casi contemporáneo conmigo, yo voy a cumplir 58, él es por ahí, Ney Guerrero…

Pero él paraba mucho con mis hermanos, los conocía. Yo no lo conocía a él. Entonces había una amiga ahí, que estaba haciendo sus cosas en teatro, en café teatro. Ella un día, como yo paraba con su hermano y Salamanca era un barrio muy pequeño, todos se conocían, la acompañamos. Yo estaba de vacaciones, eso habrá sido cuando yo tenia 18, 19 años, y la acompañamos a Miraflores, qué era un mundo que yo no había visto…

¿Te deslumbraba?

Para ir a Miraflores, cuando íbamos a un tono con las fiestas a luces, con los fluorescentes en esa época, cruzábamos la chacra para ir a Miraflores, que era San Borja. San Borja era una chacra. Entonces la acompañamos y había luces, fotos, todo, pero no entendíamos nada y nos fuimos a latear por ahí, hasta que después entendimos que era un café teatro y ese era ‘La gata caliente’.

JULIO ZEVALLOS Y LA GATA CALIENTE

Lo que pasa es que mi amiga iba a debutar en una obra con Teddy Guzmán, con Jorge López Cano y ella, pero su hermano, que era mi pata, mi brother, con el que parábamos en el barrio, era el extra y yo no sabía. Entonces yo lo acompañe, hasta que un día me dijo acompáñame que tengo que ir allá, fuimos y él salía de extra pues. Pero caminaba y no hacía nada y el día del debut Charo me va a buscar a mi casa, me dice Julio por favor, Toño no aparece. ¿Tú lo has visto? No, debe estar fumando. En esa época la gente fumaba hierba, es verdad, estamos hablando de la época de Woodstock.

Total la acompañé y en eso llegamos, había mucha gente afuera y para mí todo eso era nuevo. Me metió por la puerta falsa de ‘La gata caliente’ que te introducía por la parte de atrás y me sentó ahí. Ella salió y al rato vino un señor que era un mozo y me dijo lo llama la señora Charo. Entonces yo dije ah, ya nos vamos, pero entraba gente. Yo no había visto nunca un espectáculo de café teatro en mi vida. Salimos y era que me llevaban por otra puerta falsa para ir a los camerinos y Charo llorando me dice Toño no viene, por favor ayúdeme, tú entra, tú entra, tu entra. Yo le dije tú estás loca, le mente la madre. En eso veo que viene bajando una persona, me acuerdo mucho, toda de negro, con el pelo rojizo, sus uñas lilas, mira como la tengo en la memoria, nunca voy a borrar esa imagen impresionante, grande. Era Teddy Guzmán.

Yo terminé de extra ese día en la noche del debut, pero el extra no era caminar. Yo entraba. O sea, en café teatro siempre te locasionaban las escenas, siempre había un living, había un dormitorio y acá había un dormitorio, un living y un baño y a mí me tocaba en el baño salir desnudo. Yo debuto desnudo por primera vez en mi vida y ustedes también se deben acordar, porque manejan más periodismo que yo, en esa época estaba la revista Caretas, la revista Gente y había una revista Zeta, porno y yo con mi amiga calatos en el baño así. ¿Dónde te conté que trabajé, dónde empecé?

JULIO ZEVALLOS EN REVISTA PARA ADULTOS

En el correo…

Y en el Paseo del Correo tú veías todas las postales, las revistas pegadas, en las carátulas y ahí aparecía todo y las señoras me miraban, me miraban hasta que la señora que me fiaba el sándwich al costado, yo trabajaba justo en el pasaje, y la señora que me llevaba ahí me dice, Julio tú estás saliendo en una revista pornográfica y yo le dije qué, no. Yo a nadie ni siquiera en mi casa había contado. En mi casa sabían que yo acompañaba a Charo, porque la conocían, porque en ese barrio todos nos conocíamos y ahí vino todo el despelote…

¿Y empezó todo?

Me botaron del correo. Duré creo que unos meses. De mi casa igual…

¿Tu mamá se molestó?

Mi mamá no se molestó. Mi mamá casi me mata, mis hermanos me sacaron la mie.... Esto fue una casualidad. Las pocas veces que me han hecho una nota o algo, yo he dicho que lo mío es una casualidad. Todo lo poco que yo he aprendido en el medio ha sido empíricamente, yo no llegué nunca a entrar a una universidad. Mi sueño fue estudiar arquitectura que hoy por hoy mi hija estudió esa carrera y la terminó. Entonces yo no, no se podía y ahí empezó todo, ahí empezó este juego…

El juego que te ha deslumbrado 40 y tantos años…

46, claro. Y ahí ya se fue dando, ahí yo salgo como extra. Este extra, ¿sabes que hacía? Hoy le dicen que es un Jefe de Escena, en una pauta técnica, yo lavaba las tazas, el cenicero que ensuciaba Teddy cuando fumaba en el dormitorio, corría el telón y todo lo hacía en bóxer, en calzoncillos. Mi vestuario era toalla y terno. Me aparecía en un terno y terminaba…

¿Calato?

En el café teatro la gente estaba sentada así. O sea, tú estabas actuando acá y a menos de un metro estaba la persona. Entonces toda la gente compraba para el lado del baño, lo primero que se llenaba era el lado del baño y es ahí donde una persona nos toma la foto. ¿Quién? No sé, era un fotógrafo de un diario, porque la gente no tenía celular ni esas cosas.

Entonces sí era un gráfico que tomó la foto y esa foto nosotros estábamos en acción, jugando con ella y con Walter, que era el esposo de Charo y supuestamente yo era el amante, el chibolo. ¿Qué pasa? Yo estaba con Charo así y él nos toma la foto así. Entonces los dos estábamos desnudos en la tina.

JULIO ZEVALLOS Y ‘SALAMANCA’

¿Y los amigos del barrio? ¿Ney qué te dijo? No era tu amigo, pero era amigo de tus hermanos…

Sí, Salamanca era como una tribu, que estaba dividido en cuatro etapas. En cada etapa había un pozo, cada etapa tenía un nombre. Mucha rivalidad, pero a la hora de la hora, los viernes y sábados todos se concentraban en la primera, donde había una zona que se llamaba el aeropuerto, ya sabes lo que significa el aeropuerto, volar.

Julio Zevallos en el Café con la Chevez. Foto: César Campos | @Photo.Gec
Julio Zevallos en el Café con la Chevez. Foto: César Campos | @Photo.Gec

JULIO ZEVALLOS Y TEDDY GUZMÁN

Vamos de nuevo al baile. Cuando tú ves a Teddy te deslumbras. Teddy es todo, de ahí hasta ahora, ¿no? Una diosa es Teddy…

Escúchame, lo que pasa es que Teddy es una mujer que hasta cuando duerme es muy sensual, ella es icónica. Todo lo que ha hecho ella, lo ha hecho súper bien. Yo no sé si ustedes saben mucho…

Ella también hizo una obra en la que apareció desnuda si mal no recuerdo, ¿o fue otra actriz?

‘El precio del amor’ es esa obra. Estaba Teddy Guzmán, Lucho La Roca y yo. Yo hice el doblaje a Teddy, nunca nadie se enteró. La historia de ‘El precio del amor’, que es una obra original que lleva por nombre, viste las teclas de las máquinas de escribir de antes, que empiezan con la Q, ‘QWERTYUIOP’ se llama la obra originalmente y acá la adaptan, porque la mayoría de actores o directores acá en Lima adaptaban las obras de teatro y les ponían otro nombre.

De esa obra me acuerdo muchísimo, porque yo trabajé en esa obra. A ver ya no era un extra, pero nadie sabía que yo entraba a hacer el cambio con Teddy, porque solamente eran dos actores y Teddy hacía tres personajes en esa obra. Ella era la única que se cambiaba. Pero había un momento que le era imposible. Entonces yo entraba y me metía y yo seguía fumando, tendría 22 años. No existen materiales fotográficos de estas escenas. La única que tiene una foto de eso creo yo es Teddy, pero Teddy no comparte sus cosas por nada, es muy cerrada. Es una amiga espectacular, una amiga en la cual tú puedes confiar, sentarte a tomar un café, puedes charlar muchas horas, no solo hablando de arte, sino de cada uno de la familia. Es una gran persona, fue la primera artista en estos 46 años que yo conozco. Nos hicimos muy amigos, conocí a su familia, conocí a su esposo, a su segundo esposo, conocí a sus hijos y ya después tú sabes que el medio te va separando, vas agarrando otras rutas.

Teddy es una persona que a pesar que no nos vemos, las pocas veces que nos hemos visto siempre hay un abrazo fraterno. Es una gran mujer. Cuando yo la conocí a ella, si no me equivoco ella trabajaba con un solo riñón en esa época. Sí sabes eso, ¿no? Entonces la admiración por Teddy como artista, no tengo nada que decir…

Entregada su trabajo siempre…

Icónica, pero como mujer, como madre, como amiga 1000%. Es una de las grandes, la ha luchado también muchísimo.

JULIO ZEVALLOS Y RICKY TOSSO

Y entonces tú estás en estas obras, ¿pero cuándo es que debutas en la parte del baile? O sea, ahí ya eras extra…

No, no, no. Cuando yo ya camino en Miraflores, solamente trabajo en el café teatro. Entonces siempre llegaba gente del medio y ahí conozco a una súper persona, un gran amigo, un tipo del que podían decir muchas cosas, pero era un gran ser humano, Ricky…

Ricky Tosso…

Con él caminamos. Él me lleva a un casting en un café teatro que se llamaba el ‘Johnel’ y estaban haciendo la obra ‘La tía de Carlos’ y se llamaba ‘La tía Juliadora’ en esa versión, porque se adaptaban los nombres las obras. Total yo le digo, oye Ricky tú eres huev... cómo voy a ir al casting, si yo no sé ni actuar, tú estás loco, yo todo lo que he hecho es esto, que corre el telón, que jalo, que voy acá, me quité la ropa y ahí murió el pastel. No hay más. Me dice no, ven, ven y me acuerdo mucho que habían nombres, había gente ahí que de alguna manera había hecho algo ya. No te voy a decir quiénes. Ya habían hecho algo en televisión, en café teatro y había un montón de gente y yo que era un imbecil y era un imbécil el personaje. Era un tipo miedoso, no sé y estaba Guille. Ahí lo veo por primera vez, pero yo no sabía quién era y yo escucho que dice che Ricky, decile pues a tu amigo ese, que suba, que suba de una vez que ya me largo. Yo subí, creo que lo hice bien, pero porque la escena la hice con Ricky. En la historia estos son dos amigos. Entonces yo me sentí cómodo con Ricky y todo.

Y me fui y Ricky me sale a buscar a Larco, que estaba a dos cuadras, ven

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