La Unión Europea (UE) se ha consolidado como el tercer socio comercial del Perú, con inversiones que superan los US$ 30,000 millones y presencia en 800 empresas que generan alrededor de 110,000 empleos formales, según precisó Jonathan Hatwell, embajador del bloque en el país.

Con ese respaldo económico, se puso en marcha el Reconocimiento de la Unión Europea para Empresas en el Perú, una distinción que el próximo 17 de junio premiará a compañías que demuestren, con evidencia verificable, una conducta corporativa responsable. Hatwell explicó que, a diferencia de otros galardones, este reconocimiento —que continuará en los próximos años— se caracteriza por su rigurosidad técnica, ya que no se basa en simples declaraciones de intención, sino en documentación comprobable como políticas internas, reportes de gestión, indicadores de desempeño, actas y certificaciones.

El embajador recalcó que la postulación estuvo abierta para todo tipo de empresas y detalló las tres categorías alineadas con los desafíos globales de sostenibilidad y gobernanza (ESG): Gestión ambiental, Género e igualdad de oportunidades y Trabajo e inclusión. Estos niveles responden a desafíos del entorno empresarial y están sincronizados con prioridades globales como el cambio climático, la equidad de género y la inclusión laboral, ejes centrales en la agenda de la UE.

El vocero destacó que la diversidad de empresas participantes fue uno de los aspectos más notorios. A diferencia de lo que podría esperarse, ningún sector monopolizó las postulaciones; por el contrario, la convocatoria atrajo a compañías de manufactura, comercio, banca, finanzas, seguros, agroindustria y construcción. “Ha sido para mí una sorpresa grata que [la participación] no esté concentrada en uno o dos sectores, sino que haya algo muy diverso”, señaló.

“Hubo todo un proceso estructurado, técnico y objetivo manejado desde la Secretaría Ejecutiva de EuroCámaras, pero también hubo una unidad de gestión y verificadores independientes, así como un comité de acompañamiento que incluyó a expertos del Ministerio del Ambiente (Minam) y del Ministerio de las Mujeres y Poblaciones Vulnerables (MIMP)”, explicó.

Más allá del reconocimiento, el valor de participar es estratégico. Según Hatwell, las empresas logran proyectar una imagen más sólida ante sus stakeholders, incrementar su exposición en mercados, acercarse a estándares internacionales de gestión responsable y fortalecer su capacidad para competir en un contexto donde la sostenibilidad cobra cada vez mayor relevancia.

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