El inminente triunfo de Keiko Fujimori deja en evidencia un vacío en la educación peruana que, según el analista Francisco Cohello Puente, debería ser atendido con urgencia mediante políticas públicas educativas más idóneas. El curso de historia del Perú a nivel primaria y secundaria, sostiene, está fracasando ostensiblemente.

Para Cohello, esto explica —aunque no es la única razón— que muchos jóvenes de entre 18 y 30 años hayan votado por Juntos para el Perú sin tener una concepción clara de lo que significó el terrorismo de Sendero Luminoso y el MRTA en los años 80: su impronta destructiva, sus secuestros, coches-bomba y asesinatos. “No es posible que este indispensable conocimiento de lo que fueron estos oscuros años de un país sitiado por hordas inmisericordes y genocidas esté virtualmente soslayado en la currícula educativa y haya carecido de las horas de adiestramiento y recordación crítica que un capítulo tan nefasto merece”, afirma.

El columnista cuestiona que una “cantidad incomprensible de peruanos” haya preferido el “Keiko no va” en vez del “Terrorismo nunca más” y que, en el colmo de la irresponsabilidad, el fujimorismo representara para estos votantes un peligro mayor que el partido que alberga a Iber Maraví, César Tito Rojas, Moisés Chipana y Lucio Ccallo Ccallata, todos vinculados al Movadef y con simpatías hacia Sendero Luminoso. “No se puede odiar más a Alberto Fujimori que a Abimael Guzmán”, sentencia.

Como propuesta, Cohello plantea que el estudio de Sendero Luminoso y el MRTA podría convertirse en un curso exclusivo, similar al debate en España sobre la memoria y prevención del terrorismo de ETA. La próxima gestión del Ministerio de Educación, sugiere, debería plantearse seriamente la inclusión de esta materia.

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