En Perú, más de 12 millones de toneladas de alimentos se desperdician cada año, y el 16% de esas pérdidas ocurre dentro de los hogares, según la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO). Esto equivale a que cada peruano desecha en promedio más de 67 kilos de comida al año, principalmente por una mala planificación y prácticas inadecuadas de almacenamiento. Ante esta realidad, Eduardo Triana, gerente de producto para la región Andina de Electrolux, señaló que organizar correctamente la refrigeradora puede traducirse en ahorro económico y en un consumo más responsable. “Tirar comida es perder dinero. Aprender a conservarla de forma estratégica no requiere de grandes conocimientos; solo se trata de establecer ciertas rutinas que generarán un ahorro en el bolsillo”, indicó. Una de las claves es destinar los estantes superiores e intermedios para lácteos, embutidos y alimentos cocinados, ya que estas zonas mantienen temperaturas más estables. Además, el especialista recomendó colocar los productos con fechas de vencimiento más próximas en la parte delantera, una técnica que también se usa en restaurantes y hoteles para evitar que los alimentos queden olvidados. Guardar las sobras y los ingredientes en recipientes transparentes ayuda a identificar rápidamente su contenido, los protege de la humedad y reduce la generación de olores. Etiquetarlos con la fecha de almacenamiento puede mejorar aún más su conservación. Triana también advirtió que sobrecargar la refrigeradora perjudica la preservación de los alimentos, pues dejar espacios entre envases facilita la circulación del aire frío. Cuando el electrodoméstico está demasiado lleno, se generan zonas con temperaturas más altas que aceleran la descomposición.

En el país, según la FAO, se desperdician más de 12 millones de toneladas de alimentos al año, de las cuales el 16% ocurre en los hogares. Esto equivale a que cada peruano desecha más de 67 kilos de comida anualmente. Eduardo Triana, ejecutivo de Electrolux, señaló que la puerta de la refrigeradora es la zona que más cambios de temperatura registra por las constantes aperturas. Por ello, recomendó destinar ese espacio a productos con preservantes como mermeladas, aderezos, bebidas y jugos procesados, y evitar colocar allí alimentos perecibles como leche fresca, huevos o carnes crudas.

Para alargar la vida útil de los alimentos, Triana destacó que tecnologías como AutoSense ajustan automáticamente la temperatura según los hábitos del hogar, lo que puede extender la duración de los productos hasta en un 30%. En refrigeradoras convencionales, recomendó mantener una temperatura interna entre 3 °C y 5 °C, rango que frena la proliferación de bacterias y mejora la conservación. Los estantes superiores e intermedios son los más adecuados para lácteos y alimentos cocidos, mientras que el uso de recipientes transparentes facilita identificar y preservar mejor lo que guardamos. “El aprovechamiento de cada recurso es un gesto de responsabilidad con el planeta y con quienes lo habitamos”, concluyó el ejecutivo.

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