La ola de extorsiones contra el transporte público volvió a sacudir Lima y Callao. En menos de 24 horas, tres atentados contra unidades de servicio en los distritos de Chorrillos, Ventanilla y Callao dejaron un saldo de al menos cinco heridos y una custer completamente calcinada. Las primeras investigaciones apuntan a que las mafias dedicadas al cobro de cupos estarían detrás de estos ataques.
El primer hecho se registró la noche del martes en Chorrillos. Una combi de la empresa La Unidad de Villa, que cubría la ruta entre San Genaro y la estación Matellini, fue interceptada en la intersección de la avenida Santa Rosa con la calle El Progreso. Según testigos, los atacantes dispararon hasta siete veces contra la unidad, que en ese momento iba llena de pasajeros. Producto de la balacera, el conductor resultó herido y fue trasladado de emergencia a un centro de salud. Dos pasajeros también sufrieron lesiones: uno por esquirlas de vidrio y una joven que acudió por sus propios medios para recibir atención médica. En la escena quedaron visibles los impactos de bala en el parabrisas y cerca del asiento del chofer, lo que hace presumir que él habría sido el blanco principal.
Horas más tarde, un ataque similar ocurrió en Ventanilla. Una combi de la empresa Midivisa fue atacada a balazos en la avenida 200, a la altura del asentamiento humano Santa Rosa. Testigos señalaron que dos sujetos a bordo de una motocicleta cerraron el paso al vehículo y uno de ellos descendió para disparar repetidas veces. El chofer, identificado como Luis Antonio Rivera Ramos, de 39 años, recibió varios impactos de bala y quedó gravemente herido. También fue alcanzada por un proyectil una pasajera de 41 años, quien sufrió una herida en la espalda. Ambos fueron llevados al Hospital de Ventanilla. En la zona, la Policía halló al menos siete casquillos de bala. Este atentado sería el tercero que sufre la empresa Midivisa en lo que va de junio, tras un ataque armado y la quema de otra unidad en días recientes.
Callao: incendian combi
El tercer ataque ocurrió en el Callao, donde una custer que cubría la ruta entre Arévalo Habich y la avenida José Granda fue incendiada por un sujeto que llegó hasta la unidad con un galón de combustible, le prendió fuego y escapó en motocicleta. El vehículo estaba estacionado frente a la vivienda de su propietario cuando fue atacado.
El dueño denunció que días antes había recibido amenazas de una organización criminal que exige S/300 para permitir trabajar a los choferes y S/20 diarios como pago obligatorio. Según su testimonio, quienes se niegan a pagar son amenazados con balear o quemar sus vehículos. El transportista además reveló que esta es la segunda unidad que pierde bajo la misma modalidad.
Los tres ataques reflejan cómo las mafias extorsivas han intensificado su presión sobre el sector transporte, generando temor entre conductores y pasajeros. Mientras la Policía investiga si detrás de estos casos estarían bandas como Los Chuckys y Los Maquiavélicos, gremios y residentes demandan medidas urgentes para frenar una ola de violencia que se expande en distintos puntos de Lima y Callao.
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