Balkánica lleva más de quince años en la industria de la moda peruana. A finales de abril, Tania Jelicic recibió una de las noticias más importantes de su carrera: prendas de su marca Balkánica aparecerían en la esperada secuela de *El diablo viste a la moda*. La diseñadora describe la experiencia como algo surreal, como si hubieran encontrado una aguja en un pajar. Sin embargo, no era la primera vez que su trabajo trascendía fronteras. La stylist de la película, Molly Rogers, ya había seleccionado piezas de Balkánica años atrás para vestir a dos personajes de ‘And Just Like That…’, el reboot de ‘Sex and the City’. Ese hecho refleja la trayectoria que la marca ha construido a lo largo de más de quince años en la industria de la moda peruana. Su camino continuó ganando visibilidad fuera del Perú, pero aún quedaba pendiente renovar su presencia física en Lima. Con esa idea, Jelicic emprendió la transformación de su showroom, concebido ahora como un espacio que reúne moda, arte y café de especialidad en una misma experiencia. Así nació una alianza con Simón Vacher, fundador de La P’tite France, con quien comparte una visión común sobre diseño, creatividad y hospitalidad. “Me parece increíble tener una cafetería aliada que tenga todo el *know-how* y que esté abierta a compartir el área y compartir clientes. Simón fue súper abierto en ese sentido. Comenzamos a romper las paredes, abrimos y, por fin, podemos cumplir un sueño”, relata Jelicic a RPP. La alianza entre Balkánica y La P’tite France tomó forma en una casa de tres pisos ubicada en el pasaje Atenas, en San Isidro. Hace algunos años, Jelicic adquirió esa propiedad para instalar las oficinas de la marca. Hoy, el mismo espacio se ha transformado en el showroom. En el primer nivel, el aroma del café recién preparado convive con la obra anudada de Jesús Pedraglio y una primera aproximación al universo creativo de Balkánica. Hace algunos años, Tania Jelicic adquirió una casa en San Isidro para instalar las oficinas de Balkánica. Hoy, ese mismo espacio se ha transformado en el showroom de la marca.

El segundo piso del espacio funciona como el corazón de Balkánica, donde los diseños narran su propia evolución. Allí conviven piezas de colecciones pasadas con propuestas recientes que marcan una nueva exploración creativa de la marca, con las prendas tejidas como gran protagonista. En el último nivel, una terraza acogedora conecta con las oficinas de Tania Jelicic y una sala que exhibe las colecciones más invernales, trabajadas en alpaca, que exploran siluetas, texturas y paletas de color en una constante búsqueda creativa.

La diseñadora peruano-croata Tania Jelicic confiesa que Balkánica nació de su interés por conectar moda y arte. Durante sus estudios de Historia del Arte en Europa, no imaginó que años después trabajaría en el Museo de Arte de Lima (MALI), donde participó en una retrospectiva dedicada a Elena Izcue, ilustradora peruana que reinterpretó motivos precolombinos. Esa experiencia la llevó a reflexionar sobre el diálogo entre el arte y el diseño contemporáneo, una influencia que sigue vigente en Balkánica, que reinterpreta la iconografía peruana con una mirada actual.

El interés de Jelicic por la obra de Izcue la acompañó durante años, y recién en 2025 pudo adquirir dos de sus diseños para desarrollar una colección de accesorios inspirada en ese legado visual. “Era una necesidad importante”, admite la diseñadora, quien espera incorporar más piezas de Izcue en futuras colecciones y seguir construyendo uno de los proyectos que más ilusión le generan dentro de la marca.

La espacio de Balkánica y La P'tite France incluye piezas de arte de Jesús Pedraglio Belmont. Se ubica en Pasaje Atenas 195, San Isidro. El showroom de Balkánica cuenta con piezas de colecciones pasadas y diseños más experimentales.

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