El impacto económico del Mundial 2026 será limitado en los países anfitriones, según datos de Moody’s Analytics: en México representará un 0.14% del PBI; en Canadá, un 0.08%; y en Estados Unidos, un 0.05%. Esto se debe al uso de infraestructura ya existente, a diferencia de Qatar 2022, y al enorme tamaño de las economías norteamericanas. Sin embargo, en Sudamérica se prevé un efecto más notorio en los países clasificados.

Antonio Quiroz, docente de Economía y Negocios Internacionales de la UPC, señaló a Gestión que clasificar a un Mundial actúa como un estímulo económico de corto plazo, impulsado principalmente por factores emocionales que se traducen en un mayor consumo de los hogares. Moisés Quiñones, economista de Certus, coincide en que el efecto mundialista varía de intensidad entre países sudamericanos, aunque estima que su aporte promedio es de 0.3% a 0.4% al PBI.

Entre los casos más destacados, Colombia generaría hasta más de US$ 16.8 millones en consumo por cada partido que dispute, según Solunion. Tras su exitosa campaña en Brasil 2014, su PBI alcanzó un 4.6% anual gracias al alto consumo y la confianza de los hogares. En Ecuador se espera una subida interanual del 10.1% de las ventas nacionales, hasta US$ 25,609 millones, de acuerdo con la Cámara de Comercio de Guayaquil. Solo en comercio, las ventas llegarían a US$ 10,701 millones en junio.

Paraguay, que según el Banco Mundial será la economía más sólida de Sudamérica con un avance del 4.4% en 2026, aguarda un incremento del 700% en ventas, según la tienda online guaraní Tupi SA. Los productos más demandados serían televisores (+250%) y camisetas (+700%).

Quiroz complementa que en países con clasificaciones regulares, como Argentina o Brasil, el impacto suele ser mínimo; no obstante, en casos excepcionales como el de Perú en 2018, el efecto puede ser significativamente mayor. A criterio de ambos expertos, la participación en Rusia 2018 contribuyó hasta 0.5% al PBI de ese año, en el que la economía subió alrededor del 4%. El impacto se reflejó especialmente en comercio, alimentos y bebidas, turismo y venta de bienes duraderos. Uno de los casos más visibles fue el mercado de televisores: según cifras de Phase Consultores, se generaron cerca de S/ 200 millones por cada partido disputado por la selección peruana en Rusia 2018.

“La expectativa de utilidad aumenta porque la satisfacción de ver a su país en el Mundial es mayor. Eso hace que el gasto de las personas aumente en diferentes sectores”, precisa a este diario.

Un estudio de la consultora Youniversal revela que el 80% de los argentinos está pendiente del Mundial 2026, mas el contexto macroeconómico y el ajuste inflacionario modifican los patrones de consumo: el 61% decide sus compras en base a promociones disponibles. En Perú, los productos que demandarán los peruanos con intención de compra serán ropa deportiva (52%), televisores (46%) y alimentos y bebidas (44%), principalmente.

Paraguay logró la clasificación tras 16 años. Especialistas señalan que la clasificación a una Copa del Mundo impulsa el consumo de los hogares, favoreciendo sectores como retail, alimentos, bebidas, entretenimiento y turismo. Foto: Daniel Duarte / AFP

Para esta edición, un reporte de Activa Research analiza el comportamiento de los peruanos en el marco de este evento deportivo da cuenta que un 20% de peruanos contempla efectuar compras a propósito del Mundial 2026. “El Mundial 2026 también representa una oportunidad para que los pequeños negocios demuestren que la innovación y la capacidad de adaptación pueden generar tanto impacto como una gran inversión publicitaria. Hoy, herramientas como la inteligencia artificial, las redes sociales y el comercio digital han democratizado el acceso a los consumidores, permitiendo que emprendimientos y pymes participen con un mayor alcance en los mercados con estrategias creativas y oportunas”, señala Francisco Alvarado Choy, jefe de la Carrera de Administración de la Universidad Peruana Cayetano Heredia.

Para 2030 se abre una oportunidad para Perú, dado que Uruguay, Argentina y Paraguay no participarán de las Clasificatorias por ser coorganizadores del Mundial —junto a Marruecos y España—, lo que eleva las posibilidades de clasificación de la Selección Peruana, pese al panorama desalentador actual tras culminar penúltima. Quiñones señala que, si se mantienen la estabilidad macroeconómica, el control de la inflación y un crecimiento sostenido de las inversiones, cualquier cita mundialista puede mover emociones y generar un crecimiento temporal del consumo por un periodo de 2 a 3 meses.

En esa línea, destaca que aprovechar una coyuntura como el Mundial requiere una visión estratégica que trascienda el evento deportivo. “Las personas no solo compran figuritas, comida, ropa o accesorios: buscan compartir emociones y recuerdos alrededor del fútbol. Negocios que creen experiencias —promociones en tiempo real, trivias, sorteos o activaciones temáticas— pueden generar mayor fidelización”, agrega. Las empresas y emprendimientos pueden impulsar ventas mediante campañas promocionales ligadas al desempeño de las selecciones, como las asociadas a los goles anotados durante el torneo, una estrategia que ya utilizan empresas de retail, restaurantes y entretenimiento. “El fútbol puede actuar como un estímulo económico temporal”, concluye.

Para maximizar beneficios, Perú necesita políticas de desarrollo deportivo y estabilizar su economía. La meta es concretar la clasificación al Mundial 2030. Foto: Andina

Quiroz añadió que, más allá de la meta mundialista, Perú aún está lejos de aprovechar plenamente el potencial económico del deporte, dado que no hay políticas de desarrollo afines. El presupuesto destinado al sector sigue siendo reducido en comparación con otros países de América Latina y la infraestructura deportiva presenta importantes brechas: según datos de Conmebol, el fútbol peruano posee recursos casi 10 veces menores a Brasil y hasta cuatro veces por debajo de Colombia y Chile.

No obstante, el especialista considera que una eventual clasificación de Perú al Mundial 2030 podría volver a generar un fenómeno similar, tomando en cuenta que para entonces habrán transcurrido 12 años desde la última participación mundialista. “Si la situación económica de los hogares se mantiene similar a la de 2018, podríamos observar nuevamente un aporte de entre 0.3 y 0.5 puntos porcentuales al PBI”, apunta.

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