El Refugio Don Bosco, ubicado a casi 4.700 metros en Perú, se erige como base para alpinistas que buscan ascender al Huascarán, la segunda montaña más alta de los Andes.

Ubicado a 4.700 metros sobre el nivel del mar en la región Áncash, el Refugio Don Bosco se posiciona como una base estratégica para montañistas internacionales que buscan ascender al nevado Huascarán, la segunda montaña más alta de la cordillera de los Andes. Lejos del turismo convencional, esta infraestructura de altura fue diseñada y edificada bajo una lógica alpina que prioriza la seguridad en expediciones extremas, según registros del sistema de refugios de la Operación Mato Grosso.

Este complejo andino, que descarta el formato de hotel comercial, está pensado para el descanso, la aclimatación y la logística de ascenso. Cuenta con capacidad para 60 camas distribuidas en dormitorios compartidos, comedor, calefacción y duchas con agua caliente, servicios que transforman la experiencia en condiciones de paisaje glaciar. La estación forma parte de una red utilizada tanto por expediciones científicas como por alpinistas.

En cuanto a los costos de hospedaje, la tarifa base por noche es de entre S/70 y S/80 solo por el pernocte. Quienes deseen incluir desayuno pagan cerca de S/120, mientras que la modalidad de media pensión —que abarca "cena, cama y desayuno"— oscila entre S/160 y S/180 por persona. Este modelo de operación autosostenible garantiza el mantenimiento de la red de refugios andinos y el apoyo al montañismo.

El Refugio Don Bosco, ubicado en la segunda montaña más alta de los Andes, se convierte en un punto estratégico para los montañistas que buscan ascender al Huascarán. Desde este albergue parten las rutas hacia las cumbres norte y sur del nevado, consideradas dos de las más difíciles de los Andes peruanos. El trayecto hacia el refugio inicia en el pueblo de Musho, en la provincia de Yungay, región Áncash, y representa una caminata exigente por los senderos de la Cordillera Blanca, ideal para la aclimatación.

Los excursionistas completan el ascenso a pie en un tiempo estimado de 3,5 a 5 horas, recorriendo entre 8 y 9 kilómetros con un desnivel positivo que supera los 1.600 metros. Este esfuerzo físico prepara el cuerpo para la altitud extrema de la zona glaciar del parque nacional. Para mitigar la carga, los turistas disponen de servicios logísticos como el traslado de equipaje pesado mediante arrieros y animales de carga desde Musho, con tarifas de S/40 a S/50 por jornada.

A los costos del alojamiento se añaden desembolsos complementarios obligatorios, como el boleto de ingreso al Parque Nacional Huascarán, administrado por Sernanp, cuyo valor varía entre S/30 para visitantes nacionales y S/60 para extranjeros. Esta suma de factores transforma la experiencia en una aventura minuciosamente planificada, donde cada detalle logístico y económico debe ser considerado antes de emprender la ruta hacia el refugio de alta montaña.

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