“Durante muchos años hice trabajo de calle como periodista. Esa experiencia te marca. Mi mirada sigue puesta en aquello que mucha gente prefiere no ver. No escribo para juzgar a mis personajes ni para decir qué está bien o mal. Lo que intento es mostrar que esas vidas existen. Que esas personas están ahí”, detalla Magnolia Pinedo a Correo. La autora ancashina acaba de publicar “El amor que me debía” (Academia Antártica), su primera novela, tras una trayectoria dedicada al periodismo.

En esta ficción, Pinedo construye una historia atravesada por secuestros, desigualdad, violencia y relaciones de poder, temas que dialogan con realidades aún presentes en el Perú. A través de sus personajes, la escritora invita al lector a mirar de cerca aquellas historias que suelen permanecer al margen. “La literatura puede ayudarnos a mirar realidades que ignoramos”, señala.

La novela nació a partir de la historia de una persona que conoció y que había sido secuestrada. “A partir de ahí empecé a observar, investigar y tomar notas. También visité lugares vinculados al universo de la novela, observé los barrios, escuché el lenguaje de las calles y recogí detalles que luego fueron incorporándose a la historia”, explica.

Consultada sobre el paso del cuento a la novela, Pinedo asegura que no fue una decisión planificada. “Yo no digo: ‘Voy a escribir una novela’ o ‘voy a escribir un cuento’. Simplemente escribo. La idea aparece y empieza a crecer. En este caso ya tenía varias páginas avanzadas cuando comprendí que estaba frente a una novela”, concluye.

Magnolia Pinedo explica que la desigualdad es un tema central en su novela porque “no todos nacemos en el mismo punto de partida”. Señala que “algunos nacemos en el kilómetro 30 y otros en el kilómetro cero”, lo que dificulta juzgar a quienes provienen de contextos más difíciles sin preguntarse “desde dónde comenzaron su camino”.

Respecto a sus personajes —Lorena, Bigotes u Octavio—, la autora afirma que son “una mezcla de personas reales, recuerdos, lecturas e investigación”. Ninguno existe exactamente como aparece en la novela, y confiesa que “llega un momento en que los personajes parecen tomar sus propias decisiones”. Aunque intenta llevarlos por un camino, ellos terminan revelando quiénes son realmente.

El título de la obra, según Pinedo, nació de la sensación de que Bigotes “estaba convencido de que alguien le debía amor”, pero también percibía que él mismo se debía amor a sí mismo. La novela aborda esas “deudas emocionales que arrastramos”: aquello que creemos que otros nos deben y aquello que nosotros mismos nos negamos. Por eso, la escritora nunca consideró seriamente cambiar el título.

Consultada sobre la deuda pendiente de la sociedad peruana, Pinedo responde que es “la equidad”. Sostiene que “hay demasiadas personas que siguen sin acceso a educación, salud, cultura o servicios básicos” y que existe “una deuda enorme con quienes viven en regiones alejadas o en espacios donde el Estado prácticamente no llega”. Agrega que “la cultura suele ser vista como algo secundario, cuando en realidad puede transformar vidas”.

Magnolia Pinedo, comunicadora social de profesión, docente universitaria y coautora de “Borrones y cuentos nuevos” (2021), tiene 53 años y nació en Áncash. En 2023 publicó el libro de cuentos “Puñetazos” y en 2025 obtuvo una mención honorífica en el Premio de Novela Julio Ramón Ribeyro. Sobre su más reciente novela, la escritora sostiene que “la literatura siempre es de dos”. Explica que un libro sigue siendo un objeto hasta que alguien lo abre y entra en la historia: entonces aparece un nuevo mundo. “Si después de leer la novela una persona logra mirar con más atención una realidad que antes ignoraba, entonces el libro ya cumplió una función importante”, afirma. Pinedo, quien fue conductora del programa “Entre Libros” en Radio Nacional del Perú y ha trabajado en diversos medios, espera que el lector encuentre en esta obra una oportunidad para descubrir realidades que suelen pasarse por alto.

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