Fuentes familiarizadas con informes de inteligencia de EE.UU. revelan que Irán ha consolidado un dominio estratégico sobre el estrecho de Ormuz, lo que le permitiría condicionar la economía global y el tránsito de energía.
En un giro que podría redefinir la geopolítica de Medio Oriente, fuentes de las agencias de inteligencia de Estados Unidos han evaluado que el régimen de Irán contaría ahora con la capacidad técnica y operativa para bloquear el acceso al estrecho de Ormuz en el momento en que así lo quiera.
De acuerdo a un informe del medio estadounidense CNN, tres fuentes familiarizadas con las conclusiones de inteligencia, señalaron que Teherán ha adquirido una herramienta de presión significativamente más potente para desestabilizar la economía mundial al controlar el flujo de energía en una de las rutas marítimas más transitadas del planeta.
A pesar de los esfuerzos diplomáticos para formalizar un acuerdo marco entre Estados Unidos e Irán el viernes de esta semana que permita la reapertura de la vía, la demostración de fuerza iraní durante el conflicto actual ha dejado claro que la interrupción del tráfico podría repetirse en cualquier momento según los intereses del país.
“Ahora le hemos entregado a Irán el control de facto del estrecho, un arma más poderosa que cualquier arma nuclear”, dijo a CNN una de las fuentes consultadas.
Error de cálculo estratégico
La situación actual es vista por diversos analistas y funcionarios como la consecuencia directa de decisiones políticas previas que subestimaron la determinación de Teherán.
De acuerdo a las fuentes, las evaluaciones actuales de la inteligencia estadounidense subrayan el impacto duradero de la decisión del expresidente Donald Trump de iniciar hostilidades sin prever la disposición de Irán para clausurar esta vía marítima clave.
El arsenal iraní, que incluye una vasta cantidad de misiles, drones de nueva producción y cientos de lanchas rápidas destinadas al hostigamiento y la colocación de minas, permite a Teherán militarizar la zona de forma efectiva.
Durante la planificación de las operaciones de combate a principios de año, la administración estadounidense priorizó ataques contra objetivos militares específicos, bajo la creencia errónea de que China intervendría para evitar un cierre del estrecho o que tal medida perjudicaría más a Irán que a Occidente, señala el informe de CNN.
No obstante, el régimen iraní respondió a lo que consideró una amenaza existencial mediante una escalada premeditada que tomó a Washington por sorpresa.
"Perder el control del estrecho será el mayor error de esta era, porque es una baza que Estados Unidos no puede contrarrestar sin arriesgarlo todo", declaró a CNN una cuarta fuente involucrada en la planificación militar de la guerra.
La "opción nuclear" económica
La capacidad de Irán para mantener este bloqueo se sustenta en una infraestructura militar que ha sido reconstruida con una rapidez superior a las estimaciones del Pentágono.
El arsenal iraní, que incluye una vasta cantidad de misiles, drones de nueva producción y cientos de lanchas rápidas destinadas al hostigamiento y la colocación de minas, permite a Teherán militarizar la zona de forma efectiva.
Además, la inteligencia estadounidense advierte sobre una estrategia secundaria denominada "opción nuclear" económica, la cual consistiría en coordinar con las fuerzas hutíes en Yemen el cierre del estrecho de Bab el-Mandeb.
La clausura simultánea de ambos pasos estratégicos, el que conecta el Mar Rojo con el Océano Índico y el estrecho de Ormuz, provocaría un colapso total de la infraestructura económica global.
Incertidumbre sobre el futuro del libre tránsito
A pesar de que el presidente Donald Trump ha manifestado que el estrecho se abrirá por completo tras la firma de un memorando de entendimiento con Irán, las dudas persisten entre los expertos del sector naviero.
Existe un consenso limitado dentro de la comunidad de inteligencia sobre las garantías a largo plazo, ya que el levantamiento del bloqueo naval estadounidense podría dejar el paso nuevamente vulnerable a las tácticas asimétricas iraníes.
Por su parte, la administración estadounidense busca establecer mecanismos que hagan imposible un nuevo cierre, condicionando cualquier beneficio del acuerdo marco a que Irán mantenga el flujo marítimo constante y cumpla con los puntos pactados en Ginebra.
Mientras tanto, el tráfico marítimo se mantiene en niveles mínimos debido a los riesgos residuales y la falta de claridad sobre la seguridad real en la zona.
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