Toyota implementará un acuerdo con el Sindicato de Metalúrgicos de Campinas que incluye opciones de reubicación y planes de retiro voluntario. Foto: Vrum.

La industria automotriz en Brasil atraviesa una nueva etapa con el cierre de la emblemática planta de Toyota en Indaiatuba, São Paulo, que durante 28 años fabricó el Corolla. La producción de ese modelo será trasladada a Sorocaba, que se convierte en el nuevo eje productivo de la automotriz japonesa en el país, como parte de un plan de reestructuración industrial que busca concentrar operaciones, reducir costos y acelerar la transición hacia vehículos electrificados.

Inaugurada en 1998, la planta de Indaiatuba fue la segunda instalación industrial de Toyota en Brasil. Allí no solo se ensambló el Corolla, sino también modelos híbridos flex considerados pioneros a nivel mundial. La fábrica superó el millón de unidades producidas y fue clave en el desarrollo de tecnologías híbridas flex en Sudamérica. Su cierre marca el fin de una etapa para una de las plantas más importantes del fabricante japonés en la región.

El movimiento fue acompañado por un acuerdo con el Sindicato de Metalúrgicos de Campinas y Región, que representa a los trabajadores. El pacto contempla alternativas de reubicación hacia Sorocaba y programas de retiro voluntario para los empleados afectados.

La nueva configuración en Sorocaba no implica dos fábricas separadas, sino un complejo industrial unificado que integra una planta original y una segunda unidad añadida como parte del plan de expansión de la compañía. En los hechos, lo que se denomina 'Sorocaba I y Sorocaba II' opera como un único sistema productivo: la planta inicial mantiene las operaciones preexistentes, mientras que la segunda unidad incrementa la capacidad de ensamblaje y permite asimilar la producción que se traslada desde Indaiatuba. Con esta estructura, Toyota busca centralizar procesos, reducir costos logísticos y mejorar la eficiencia en la fabricación de vehículos, en especial durante la transición hacia modelos electrificados.

La decisión de mover la producción se aceleró por las limitaciones físicas del terreno en Indaiatuba y la imposibilidad de expandirlo. La empresa aún no ha definido el futuro de ese complejo y lo comunicará una vez que concluya la transición operativa. Según lo pactado, los empleados que acepten mudarse recibirán incentivos económicos y garantías laborales; quienes prefieran el retiro podrán acceder a un paquete de compensaciones. La compañía aseguró que todo el proceso se ejecutará de manera gradual.

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