La inflación anual en Estados Unidos alcanzó el 4,2% en mayo, más del doble de la meta del 2% que persigue la Reserva Federal (FED), y el precio de la energía subió tras el conflicto en Medio Oriente. En este contexto, la próxima reunión del banco central estadounidense, programada para el 16 y 17 de junio, marcará el debut de Kevin Warsh como presidente. El mercado anticipa que la FED mantendrá sin cambios su tasa de referencia por cuarta vez consecutiva, prolongando la pausa monetaria.

Cuando Trump nombró a Warsh en enero, el escenario era distinto: la inflación mostraba señales de moderación y la FED proyectaba dos recortes de tasas durante 2026. Sin embargo, el panorama cambió rápidamente. Ahora, el presidente estadounidense Donald Trump sigue presionando por tasas de interés más bajas, mientras que algunos miembros más conservadores del comité —conocidos como “halcones”— han comenzado a advertir sobre la necesidad de una política más estricta para contener las presiones inflacionarias.

La situación resulta particularmente incómoda para Warsh. Antes de asumir el cargo, defendía una política monetaria más flexible argumentando que una mayor productividad ayudaría a contener la inflación. Hoy enfrenta una economía donde los precios vuelven a acelerarse, lo que dificulta justificar una reducción de tasas.

Trump quiere tasas más bajas, pero la inflación complica a la Fed. (Photo by Aaron Schwartz / AFP) La Fed actualizará sus proyecciones de crecimiento, inflación, desempleo y tasas de interés, previsiones que serán determinantes para que el banco central evalúe si el repunte inflacionario actual es temporal o más persistente. Para Trump, un eventual aumento de tasas antes de las elecciones legislativas de noviembre representaría un escenario incómodo, porque encarecería el crédito y podría frenar la actividad económica. No obstante, el principal desafío de la Fed sigue siendo contener la inflación sin desencadenar una desaceleración más severa. Los inversionistas también vigilan si Warsh mantendrá la independencia tradicional de la Fed frente a la influencia política de Trump, quien durante años criticó a su antecesor, Jerome Powell, por no recortar los tipos de interés con mayor celeridad. En ese marco, la primera reunión de Warsh será vista como una señal del rumbo que tomará la política monetaria estadounidense y del margen que tendrá el nuevo presidente de la Fed para actuar con autonomía frente a la Casa Blanca.
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Elaborado con información de AFP

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