El memorando de entendimiento oficializado ayer entre Estados Unidos e Irán provocó una caída del 4.8% en el petróleo Brent, que se ubicó en US$ 83.1 por barril, y disparó las plazas bursátiles y los activos de riesgo a nivel global. Las bolsas asiáticas de Japón, Corea del Sur, Indonesia y Filipinas —naciones que importan el 60% de su energía del golfo Pérsico y fueron las más golpeadas por el cierre del estrecho de Ormuz— saltaron más de 5%. En Nueva York, los índices treparon entre 1% y 3%, mientras que en Latinoamérica y Europa el avance rondó el 1%.
El conflicto había comenzado con ataques estadounidenses e israelíes sobre Irán y desencadenó la mayor crisis energética de la historia. Como respuesta, Teherán restringió casi por completo el tráfico de buques petroleros y gasíferos por el estratégico estrecho de Ormuz, por donde antes circulaban de 140 a 150 barcos al día. Ello disparó el precio del crudo Brent desde US$ 73, antes de la guerra, hasta US$ 119 en marzo. Un cese al fuego acordado el 7 de abril moderó el repunte, y desde fines de mayo el barril cotiza entre US$ 90 y US$ 100.
Esos precios, considerados excesivos para el nivel de demanda mundial de los últimos años, avivaron la inflación en casi todos los países y elevaron las tasas de interés en los mercados de deuda globales, lo que a su vez perjudicó a las bolsas y otras inversiones. Ahora, con el acuerdo que reabre el estrecho de Ormuz, los mercados reaccionan con optimismo ante la perspectiva de una distensión que alivie la presión energética y económica.
El dólar global se debilitó como señal de menor riesgo, mientras que los metales escalaron: la plata lideró con un 4%, seguida del oro (2.4%) y el cobre (1%). Esto ocurre ante la expectativa de que la demanda mundial por estas materias primas continúe e incluso crezca conforme se extinga el conflicto y se reanime la actividad económica. En ese contexto, la Bolsa de Valores de Lima, preeminentemente minera, avanzó 0.5% y el dólar bajó de S/ 3.39 a S/ 3.388, un escalón más abajo luego del notorio declive que estampó desde la semana pasada ante la probabilidad de un triunfo de la candidata de Fuerza Popular, Keiko Fujimori, en las elecciones.
El envión que recibieron los activos mundiales –incluso el bitcoin trepó 4%– y locales podría extenderse, pero dependerá de cómo se desarrollen las negociaciones entre EE.UU. e Irán en el periodo de 60 días que seguirá a la firma del memorando este viernes. Antes de ello, no está claro si el tránsito naval por Ormuz será irrestricto, como antes, o si Irán lo regentará y cobrará una tarifa a los barcos; si Israel respetará una de las condiciones exigidas por los ayatolás, que el Líbano forme parte del pacto de no agresión; o si el régimen islámico dejará de respaldar militarmente a sus aliados en Medio Oriente (Hezbolá, Hamás y a los hutíes). Ayer, pese a la proximidad del acuerdo, Israel y Hezbolá intercambiaron ataques.
Así, esos dos meses venideros servirán para dilucidar estos puntos, así como otros de igual o mayor relevancia, como el futuro del programa nuclear iraní, aunque el presidente estadounidense Donald Trump asegura que Teherán nunca tendrá un arma atómica; el cese de actos bélicos en toda la región, o las compensaciones económicas a Irán.
Jorge Ramos, chief capital markets & investor relations officer de Fibra Prime, advirtió que la volatilidad en los mercados podría resurgir durante los 60 días de negociaciones, debido a “tantos ítems por aclarar”, las múltiples aristas de la crisis en Medio Oriente y los retrocesos observados durante la tregua. No obstante, consideró que Estados Unidos y otros países presionarán por un acuerdo definitivo que normalice los flujos de petróleo a través del estrecho de Ormuz y frene la ola inflacionaria global. En el Perú, la tasa de inflación a 12 meses se duplicó desde el inicio de la guerra.
La reapertura total de Ormuz no será inmediata: tomará meses desactivar las minas colocadas en el estrecho. Las primeras proyecciones indican que el flujo de petróleo y gas podría retomar su nivel de preguerra no antes de dos meses, aunque el mayor suministro gradual permitirá que las cotizaciones de esos commodities cedan. Ramos señaló que el conflicto golpea al Perú por la subida de precios, que se traduce en un menor consumo, y por el impacto negativo en los precios de los metales al moderar la demanda global. En un escenario positivo donde la guerra concluya, la inflación en el país retrocedería y, siendo probable que los commodities se beneficien, el sol se fortalecería aún más frente al dólar, estimó.
Hito
Según Luis Eduardo Falen, docente de la Universidad del Pacífico, conforme fluyan las negociaciones entre Estados Unidos e Irán, habrá turbulencia en los mercados financieros. “El mercado va a reaccionar realmente (de forma más positiva) cuando el estrecho de Ormuz esté libre”, expresó. Los analistas prevén que desde el viernes, dependiendo de la evolución de las tratativas, la volatilidad en los mercados cambiario y bursátil será mayor o menor. Si las negociaciones avanzan favorablemente, las presiones a la baja del dólar se acentuarán. Falen añadió que, si el precio del petróleo se mantiene elevado por varios meses más, la inflación en Perú no retornaría a la meta del BCRP hasta el primer trimestre de 2027. No obstante, si se alcanza un acuerdo de paz, ese hito podría lograrse a fin de año, estimó.
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