El tiempo libre de un niño es un océano de oportunidades: desde jugar solo o con amigos hasta leer un libro, son momentos dedicados exclusivamente al placer. Sin embargo, la pediatra Karina Piamonti advierte que “los pediatras estamos muy preocupados porque a veces el tiempo libre pareciera que está orientado solo a las pantallas”. La especialista señala que cuando se pregunta a los chicos qué significa el tiempo libre, ellos mencionan jugar, hacer deporte o salir. “Son todo lo que ellos prefieren, pero pareciera que cuando surge la tecnología como única opción, estas cosas no existen”, añade.
Esta pausa no solo es un descanso, sino una herramienta de crecimiento personal. “Todo momento que queda fuera de las actividades obligatorias, estructuradas o reglamentarias, se le llama tiempo libre y está ligado básicamente como gran meta al placer, al disfrute y a la diversión”, explica Piamonti. Por eso, el buen uso que los padres hagan de ese tiempo favorecerá el desarrollo de sus hijos.
Los padres son modelos a seguir. “Así que nuestra elección del tiempo libre es importante porque ellos lo copian”, precisó la especialista, instando a tomar conciencia sobre cómo se emplean esos momentos en familia. La Academia Americana de Pediatría (AAP) recomienda una hora de uso de pantallas para niños de preescolar (2 a 6 años) y dos horas en la adolescencia. “Bastante difícil, pero los padres son los llamados a supervisar lo que ven sus hijos en los dispositivos, a fin de guiarlos”, sostiene Piamonti.
Para los menores de dos años, la recomendación es ‘cero pantallas’, priorizando el juego y la interacción con padres y hermanos. Así, el tiempo libre se convierte en un espacio de conexión y aprendizaje, lejos de las pantallas.
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