A sus 22 años, Estefani divide su tiempo entre la universidad y la ferretería que sus padres abrieron hace casi once años en Lima Sur. Lo que empezó como el sueño de una familia con pocos recursos hoy es un negocio consolidado donde el cemento y el fierro son los productos estrella. “La gente viene bastante por cemento y fierro, pero también se mueve mucho todo lo que es grifería”, explica la joven.

Antes de emprender, su madre se ganaba la vida vendiendo frutas y golosinas, mientras que su padre trabajaba como vendedor en una ferretería y luego como chofer de transporte público. Con la experiencia acumulada y un pequeño préstamo, decidieron abrir su propio local. Desde pequeña, Estefani ayudaba a atender a los clientes después del colegio y los fines de semana. “Siempre he estado trabajando junto a mi mamá”, cuenta.

Con el tiempo, la ferretería fue creciendo y ampliando su oferta. Además del cemento y el fierro, indispensables para las obras de construcción de la zona, tienen gran demanda las calaminas, tubos y diversos accesorios para los maestros de obra. Hoy sus padres siguen trabajando en el negocio y forman una verdadera mancuerna con ella. Mientras ellos se encargan de la atención y la operación diaria, Estefani aporta una visión más moderna. Gracias a lo aprendido en la universidad y en una distribuidora donde trabajó durante un año, impulsó herramientas como los pagos digitales y nuevas formas de gestión.

Descubre cómo esta jovencita impulsa la ferretería que abrieron sus padres en Lima Sur. Foto: Hugo Pérez / Trome.

La pandemia representó uno de los mayores desafíos para la familia. Incluso tuvieron que mudarse de local en medio de la incertidumbre. “Fue como empezar de cero otra vez, pero poco a poco llegaron más clientes y pudimos seguir avanzando”, señala. El esfuerzo, la perseverancia y el trabajo en equipo han sido las herramientas más valiosas para salir adelante.

Descubre cómo esta jovencita impulsa la ferretería que abrieron sus padres en Lima Sur. Foto: Hugo Pérez / Trome.

La alianza con Progresol, la red de ferreterías más grande del país, fue otro impulso significativo para su negocio. “Los maestros están contentos porque pueden acumular puntos y recibir premios. Eso también fortalece nuestra relación con ellos”, afirma Estefani, quien junto a su hermanita menor representan la nueva generación de un emprendimiento que nació desde cero y sigue expandiéndose con el esfuerzo familiar.

Para quienes buscan modernizar su ferretería sin grandes inversiones, hay cinco claves prácticas. Primero, implementar pagos digitales como Yape, Plin o transferencias bancarias evita perder clientes que evitan el efectivo. Segundo, usar WhatsApp para atender pedidos, responder consultas, enviar cotizaciones y coordinar entregas mejora la comunicación. Tercero, llevar un control digital del inventario con una hoja de cálculo de Excel permite identificar los productos más vendidos y saber cuándo reponer stock. Cuarto, aprovechar las redes sociales: publicar ofertas y novedades en Facebook o TikTok, y contar con un catálogo digital ayuda a mostrar productos y agilizar las ventas, sin depender solo del boca a boca. Quinto, actualizar los métodos de entrega habilitando un servicio rápido y manteniendo al cliente informado sobre el estado de su pedido para mejorar la experiencia de compra.

Leer artículo completo en trome.com →