Un cráneo naturalmente momificado que aún conserva fragmentos de piel y orejas, junto a más de 340 huesos pertenecientes a cerca de veinte perros sin pelo peruanos, fue hallado en el complejo Castillo de Huarmey. Estos restos, asociados a contextos funerarios de hace más de 1.200 años, aportan nuevas evidencias sobre el papel simbólico que esta raza habría tenido en las ceremonias de la cultura Wari.

La investigación, que forma parte de más de 14 años de trabajos conjuntos entre Antamina y el proyecto arqueológico Castillo de Huarmey, permitió identificar que algunos de los huesos presentaban rastros de cinabrio rojo, un mineral empleado con frecuencia en rituales funerarios de los Andes antiguos. Este detalle refuerza la hipótesis de que los perros no solo acompañaban a los difuntos durante los ritos, sino que habrían cumplido una función ceremonial y espiritual dentro de la cosmovisión Wari.

Según los especialistas, los animales podrían haber actuado como guías simbólicos en el tránsito hacia la otra vida. Debido a que la cultura Wari no desarrolló un sistema de escritura, estos hallazgos arqueológicos se convierten en una fuente fundamental para reconstruir aspectos de su organización social, creencias religiosas y vida cotidiana.

El cráneo momificado, una condición poco común, brinda información relevante sobre las características físicas de estos animales en tiempos prehispánicos. Los nuevos descubrimientos en el complejo Castillo de Huarmey continúan ampliando el conocimiento sobre la relación de los Wari con los animales dentro de sus prácticas rituales.

El equipo de investigación, liderado por Miłosz Giersz, considera que estos descubrimientos permitirán comprender mejor la relación entre los pueblos prehispánicos y los animales, así como el papel que estos desempeñaban dentro de sus sistemas de creencias. Giersz destaca que este hallazgo abre nuevas líneas de estudio sobre la presencia y el significado de los animales dentro de las prácticas ceremoniales de la costa central peruana. Los avances científicos fueron recientemente difundidos por la revista National Geographic, otorgando una nueva proyección internacional a uno de los descubrimientos arqueológicos más importantes realizados en el Perú durante las últimas décadas. La publicación vuelve a situar a Huarmey y al Castillo de Huarmey en el interés de la comunidad científica y del público internacional, resaltando el valor del patrimonio arqueológico peruano. El perro sin pelo peruano, reconocido como patrimonio cultural de la nación, constituye una de las especies más representativas de la identidad peruana. Para Antamina, la preservación y difusión de los hallazgos arqueológicos contribuye a fortalecer el vínculo de las comunidades con su historia y patrimonio, promoviendo el reconocimiento de la riqueza cultural de Huarmey y del país.

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