El lunes 8, la sesión del mercado doméstico arrancó con la resaca del cierre de los comicios y el conteo rápido de Datum e Ipsos, que mostraban un empate técnico entre Roberto Sánchez (Juntos por el Perú) y Keiko Fujimori (Fuerza Popular), aunque con el socialista a la cabeza con ligera diferencia. Con el también congresista a la delantera, el dólar se disparó desde S/ 3.47 hasta los S/ 3.522, las acciones registraron un fuerte retroceso y los indicadores de riesgo país del Perú se aceleraron.
Una semana antes del balotaje, Sánchez había presentado un nuevo programa de gobierno, concordado con sus nuevos aliados Ahora Nación y Obras –partidos que tendrán escaños en el Congreso–, en el que proclamaba la defensa del libre mercado, la inversión privada y la apertura internacional. Sin embargo, el mercado recelaba de esa súbita moderación. Predominaba en los estrategas de inversión el temor a las posturas maximalistas que esgrimió en primera vuelta, como la Asamblea Constituyente y la revisión de contratos en los que hubiera de por medio recursos naturales estratégicos.
Como reflejo de la ansiedad de los inversionistas extranjeros que poseen gran parte de los bonos del Tesoro en soles, los rendimientos de estos títulos saltaron. En particular, los que vencen en 10 años escalaron rápidamente de 6.16% a 6.35%, refiere a Gestión el CEO de Tandem Finance, Paul Rebolledo.
El gerente general de Renta4 SAB, Pablo Leno, señala que en momentos de incertidumbre el tipo de cambio es la primera variable a observar, pues da una idea clara del rumbo de la economía. “Lo más sencillo es el tipo de cambio y es una variable muy fidedigna”, añade. Sin embargo, ese lunes, poco antes de las 11 a.m., la atención de los inversionistas se reorientó por completo ante un nuevo escenario: la ONPE había avanzado rápidamente con el conteo de actas al 93%, a diferencia de la primera vuelta, cuando el proceso fue exasperantemente lento.
Con poco por escrutar y conociendo la procedencia de las actas restantes, las mesas de dinero de bancos locales e internacionales, corredoras y fondos de inversión no perdieron tiempo. Tal como detalla Rebolledo, trazaron sus proyecciones sobre los resultados finales y estas asignaban una alta probabilidad —que se mantiene— de que la candidata conservadora resulte electa. Este proceso también fue descrito por otros ejecutivos financieros, tal como reveló Gestión (9.06.2026).
A partir de esas estimaciones y los consiguientes realineamientos de portafolios, el dólar cayó de S/3.52 a S/3.43. Paralelamente, los bonos peruanos se apreciaron y su rendimiento descendió de 6.35% a 6.20% ese mismo lunes, para luego ubicarse en 6.02%. El CEO de Tandem Finance explica: “El panorama político cambió súbitamente desde el momento en que las probabilidades de que la candidata amigable al mercado aumentaron. Buena parte de las mesas de inversión dedicaron sus esfuerzos a proyectar la tendencia del proceso electoral. Por ello, bajó el riesgo país y esa menor percepción de riesgo se refleja en el menor costo de endeudamiento (por la baja en la tasa de los bonos soberanos)”.
Según el analista Rebolledo, el menor riesgo político en Perú ha logrado contrarrestar el negativo contexto externo que afecta a la región, marcado por la mayor inflación en economías desarrolladas y las perturbaciones en el precio del petróleo derivadas de los problemas de EE.UU. en Medio Oriente. Esto se refleja en una mejora de la percepción de riesgo: el CDS del Perú, que mide el costo de asegurar la deuda del país y es un indicador más ácido de la confianza de los inversionistas extranjeros, se redujo en la última semana de 68 a 64 puntos, según datos del Ministerio de Economía y Finanzas (MEF). En contraste, en Chile, México, Colombia y Brasil este indicador se mantuvo sin cambios o bajó en menor medida.
“Las mesas, los bancos han ejercitado esas proyecciones sobre los resultados electorales y entonces han activado la recomendación de compra de los bonos soberanos peruanos”, señala Rebolledo. Y agrega: “Quizás se trata de la primera oleada de la apreciación de los activos peruanos, y si se ratifica que Fujimori gana, puede haber una segunda etapa de valorización de los activos financieros locales”.
Esta apreciación de los activos del gobierno, impulsada por una menor prima de riesgo político, tendría un efecto directo sobre las familias. Una reducción del costo del endeudamiento público se trasladaría al sector privado a través de menores tasas de interés, lo que aliviaría la carga financiera de los hogares y les permitiría disponer de más recursos para otros gastos e inversiones.
La tasa de interés de los bonos soberanos peruanos ha caído unos 50 puntos básicos desde finales de abril, impulsada por las expectativas de que la candidata considerada promercado gane las elecciones, señaló Jorge Espada, managing partner de Valoro Capital. Si se confirma un triunfo de Keiko Fujimori, la tasa podría reducirse aún más por una “prima de confirmación”, pero después su evolución dependerá del déficit fiscal y de la tasa referencial del BCRP, de la que no se espera un recorte en lo que resta del año, agregó.
Por su parte, Paul Rebolledo advirtió que las movilizaciones anunciadas para los próximos días en protesta por los resultados de los comicios podrían generar volatilidad en la tasa de los bonos soberanos, aunque luego predominará la tendencia a la baja.
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