El desierto de Atacama podría tener un origen mucho más antiguo de lo que la ciencia había estimado hasta ahora. Un estudio publicado en la revista Nature sostiene que su núcleo hiperárido ya existía hace más de 40 millones de años, lo que adelanta en 20 millones de años las estimaciones previas sobre su formación. Hasta ahora, la comunidad científica situaba el inicio de las condiciones actuales de extrema sequedad entre 15 y 20 millones de años atrás, mientras ocurría el levantamiento progresivo de la Cordillera de los Andes y el fortalecimiento de corrientes frías en el océano Pacífico.
La región central del desierto suele recibir menos de cinco milímetros de lluvia al año, lo que la convierte en una de las zonas más áridas del mundo. La investigación propone que su aridez pudo instalarse en el Eoceno tardío, mucho antes de lo que se creía. Para llegar a esta conclusión, los geólogos analizaron guijarros de cuarzo recolectados en el núcleo más seco del Atacama. Estas rocas resisten la erosión y conservan señales del tiempo que indican cuánto han permanecido expuestas en la superficie.
Los investigadores midieron isótopos cosmogénicos de neón y berilio, generados cuando los rayos cósmicos impactan directamente sobre la Tierra, para estimar su antigüedad. 'Si conduces hasta allí, puedes hundirte hasta 2 metros [6,5 pies] en este polvo de yeso', dijo Benedikt Ritter-Prinz, geólogo de la Universidad de Colonia, en Alemania, a Live Science. 'Por lo tanto, obtener las muestras es bastante difícil'.
Los investigadores recolectaron guijarros de cuarzo, que resisten la erosión y el desgaste causados por el viento, en diferentes lugares del desierto de Atacama. Foto: B. Ritter-Prinz)
El estudio reveló que cerca del 24% de las muestras presenta concentraciones elevadas de estos isótopos, un indicador de exposición prolongada que sugiere que amplias zonas del desierto permanecieron prácticamente inalteradas durante decenas de millones de años. Según el comunicado del experto Benedikt Ritter, de la Universidad de Glasgow, "nuestros resultados indican que el núcleo hiperárido del desierto de Atacama se estableció entre el Eoceno medio y tardío [hace entre 47,8 y 33,9 millones de años], como lo demuestra la actividad superficial extremadamente baja". Ritter añadió que "esto la convierte en la región seca continua más extensa de la Tierra y nos obliga a reconsiderar cómo y cuándo se desarrollan entornos tan extremos".
La investigación plantea que el proceso de desecación del Atacama pudo comenzar antes del levantamiento completo de los Andes, lo que cuestiona la idea de que la cordillera originó por sí sola el desierto. En cambio, el estudio sugiere que el enfriamiento global posterior al 'Eocene Climate Optimum', ocurrido entre 54 y 49 millones de años, habría favorecido las primeras condiciones de aridez extrema. Ritter-Prinz afirmó que "con estos datos, podemos comprender mejor cómo la vida se adapta a eventos específicos" y por qué ciertas especies divergen. Por ejemplo, un cambio a condiciones hiperáridas podría provocar el cierre de ciertas rutas migratorias, lo que eventualmente daría lugar a la formación de nuevas especies en grupos aislados, añadió.
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