Debido a un déficit presupuestal que la ANIN dice arrastrar desde mediados del 2025, tienen 29 obras, todas para mitigar golpes de fenómenos climáticos como el fenómeno de El Niño (FEN), paralizadas. Para reactivarse aguardan un desembolso del Ministerio de Economía y Finanzas (MEF). Mientras, esperan que el FEN no dañe lo ya avanzado porque las obras volverían a elevar sus costos.

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Los proyectos que hoy hacen falta

A inicios de febrero, la ANIN comentó a Gestión que, producto de la herencia que recibieron de la ARCC, manejaban 100 proyectos derivados de sus acuerdos Gobierno a Gobierno (G2G).

De ese total, 29 correspondían a obras para enfrentar los embates de fenómenos climáticos, precisamente como el FEN. Su costo total bordea los S/ 15 mil millones, de acuerdo a datos de la Consulta Amigable del MEF.

¿Dónde se ubican estas iniciativas? Precisamente en varios de los 14 departamentos donde el Gobierno declaró en emergencia más de 700 distritos por el arribo del FEN la semana pasada.

A nivel de diseño, del total, la ANIN tiene 9 proyectos clave. Todos, salvo uno, registran más del 80% de avance en sus estudios.

Aquí están, evidentemente, obras que hoy aliviarían la vida de muchos peruanos, como los Drenajes Pluviales de Paita, Chiclayo y Trujillo y Tumbes.

Los otros 20 ya estaban en ejecución hasta su paralización y, nuevamente, serían útiles para frenar el alza del caudal de varios ríos en todo el Perú.

Por ejemplo, figuran aquí las canalizaciones y protecciones de las quebradas San Idelfonso y San Carlos (Trujillo); otro con el mismo fin en la quebrada Cañete (Lima), y uno más en Cansas (Ica).

También están aquí un grupo importante de obras para defensas ribereñas. Ríos que tiene la ANIN en su radar son: La Leche, Olmos y Motupe en Lambayeque; Tumbes, Lacramarca (Áncash) o Virú, en La Libertad, entre otros.

Las 29 iniciativas deberían culminar entre 2027 y 2031, sin embargo, estos periodos podrían alargarse de no reactivarse a tiempo, como ya viene ocurriendo, hecho que ha reconocido públicamente la ANIN.

“Hablamos de proyectos sensibles, que son necesarios porque son la prevención que hoy nos falta, como defensas ribereñas. En momentos como estos es clave que continúen y no se retrasen porque cada vez está más claro: los eventos climáticos serán más frecuentes en los años que vienen”, dijo Karla Gaviño, especialista en Gestión Pública.

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Sobrecostos potenciales y dudas en el Norte

Si eso no fuese ya alarmante, todas, menos la protección de 30 quebradas en el río Mala, han sufrido sobrecostos entre el relevo de la ARCC y la ANIN, cuando esta última asumió su cartera, de acuerdo con la Consulta Amigable del MEF.

Y, podrían, de presentar daños por el FEN actual que duraría hasta noviembre, volver a elevar su costo. Ante ello, la ANIN reveló a Gestión que, si bien no tienen “un fondo de contingencia específico”, han activado planes de contingencia para proteger el avance de obra en 12 de los 20 proyectos que ya habían iniciado ejecución, usando sus recursos propios.

“Es importante señalar que ANIN ya cuenta con obras culminadas y operativas, como la Quebrada El León, la Quebrada Huaycoloro y las defensas ribereñas del río Matagente, que vienen cumpliendo su función de mitigación frente a eventos climáticos”, aseguraron.

Aparte llama la atención el detalle de 3 obras, claves para el norte del Perú: Drenaje Pluvial de Sullana y Talara, en Piura; y las Defensas Ribereñas y protección del Río Tumbes. la Consulta Amigable del MEF revela una alerta de riesgo: “inconsistencia entre la ejecución financiera y física superior al 20%”.

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