La subdirectora de Cultura en La Libertad, Sandra Barrantes, denunció que los sospechosos de haber destruido el geoglifo milenario 'El Triple Espiral' la han denunciado a ella personalmente por daños, y no al Ministerio de Cultura. "A raíz de la intervención que se ha hecho el día 9 (de junio), estas personas, que aducen tener posesión del área [...] me ha denunciado por daños, porque ese día se retiraron las casetas de la zona arqueológica, porque estaban a 20 metros del Triple Espiral", declaró. "Después, justamente, han dañado totalmente el Triple Espiral [...] (y) me han denunciado por daños, o sea, no al Ministerio de Cultura, sino a la persona de Sandra Barrantes", agregó.
Barrantes alertó sobre el nivel de organización de estos grupos que atentan contra el patrimonio arqueológico e hizo un llamado a estar preparados. "En realidad están organizados, entonces, hay que también actuar con cuidado, pero todos tenemos que estar alertados y no dejarnos sorprender por estas organizaciones", sostuvo. La funcionaria también anunció que su sector ya presentó una denuncia formal contra los invasores identificados por el atentado. En diálogo con RPP, dijo que se espera celeridad en la investigación y medidas de parte de Fiscalía y el Poder Judicial ante los presuntos traficantes de terrenos.
Además, informó que Cultura realiza gestiones para bloquear un único acceso cercano al sitio arqueológico y evitar hechos similares. El geoglifo conocido como 'El Triple Espiral' era una figura de más de 20 metros de largo por seis metros de ancho que guardaba una estrecha relación estética con las famosas Líneas de Nasca.
Los especialistas señalaron que esta representación simbólica estaba vinculada a rituales del agua de las civilizaciones que habitaron el valle hace un milenio. A diferencia de otros daños fortuitos, la destrucción de esta pieza arqueológica fue realizada de manera manual y dirigida exclusivamente hacia el espacio que ocupaba el geoglifo, utilizando picos para borrarlo del terreno. Durante las inspecciones en el lugar del atentado, se hallaron evidencias de ocupación reciente, como una instalación rústica que incluía un colchón y una cocina, lo que confirma que los atacantes permanecieron en la zona tras el desalojo. Esta no es la primera vez que 'El Triple Espiral' sufre daños por la actividad humana: en 2015, maquinaria pesada afectó parcialmente la figura, aunque en aquella ocasión pudo ser reconstruida simbólicamente. La zona es considerada de alto riesgo debido al constante asedio de traficantes que buscan habilitar estos terrenos para la agricultura, a pesar de su condición de intangibilidad.
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