
Un equipo liderado por la Universidad de Iowa ha identificado una nueva especie de cocodrilo que habitó África oriental hace más de 3 millones de años, en la misma época y región donde vivió la célebre 'Lucy', el fósil de *Australopithecus afarensis* descubierto en 1974. Bautizada como
Crocodylus lucivenator, su nombre hace referencia directa a su presunto papel como cazador de este ancestro humano.
El hallazgo fue publicado en la revista
Journal of Systematic Palaeontology y sitúa a este reptil entre 3,4 y 3 millones de años atrás en la región de Hadar, en la actual Etiopía. Allí, el cocodrilo convivió con los homininos de la especie *Australopithecus afarensis*. Con una longitud de hasta 4 metros y un peso estimado de 1.300 libras, se convierte en uno de los grandes depredadores del ecosistema plioceno.
El paleontólogo Christopher Brochu, profesor del Departamento de Ciencias de la Tierra y del Medio Ambiente de la Universidad de Iowa, encabezó el análisis de 121 restos fósiles procedentes de la Formación Hadar, que incluyeron fragmentos de cráneo, mandíbulas y dientes de múltiples individuos hallados en excavaciones del valle del Afar. Fue durante una visita al museo de Addis Abeba en 2016 que Brochu identificó rasgos anatómicos singulares, entre ellos una protuberancia en el hocico inexistente en cocodrilos africanos actuales. Según el investigador, esta estructura podría haber cumplido funciones relacionadas con el cortejo. Además, la especie presenta un hocico más alargado en comparación con otros reptiles contemporáneos, lo que refuerza su diferenciación taxonómica dentro del grupo.

El análisis paleoecológico ubica a *Crocodylus lucivenator* en la cima de la cadena trófica en el entorno de Hadar, un mosaico ecológico de sabanas, bosques ribereños y humedales que permitió la coexistencia de fauna diversa, incluidos los primeros homininos. Christopher Brochu afirmó que este reptil pudo representar "la mayor amenaza para nuestros ancestros", superando incluso a carnívoros terrestres como hienas o grandes felinos. Su estrategia de caza habría sido la emboscada: oculto en ríos y lagunas, a la espera de presas.
Los investigadores también documentaron señales de interacción violenta entre individuos de la misma especie. Stephanie Drumheller, de la Universidad de Tennessee, interpretó lesiones cicatrizadas en la mandíbula de un ejemplar como evidencia de combates entre cocodrilos. Este depredador dominante habitó el mismo paisaje que *Australopithecus afarensis*, planteando preguntas sobre cómo se compara con especies actuales, qué otros depredadores coexistieron con estos homininos, qué métodos permiten identificar nuevas especies a partir de fósiles fragmentarios y qué evidencia directa existe de interacción entre homininos y grandes reptiles en el Plioceno.
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